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Felices Vacaciones

Este año está siendo intenso e intensivo y eso pasa factura. Por ello, con tu permiso, me voy a tomar unas pequeñas vacaciones en Bloggy Mary durante el mes de agosto. Volveré en septiembre con fuerzas renovadas y muchos temas sobre los que tratar, que las ideas no me faltan.

Sin embargo, necesito desconectar en lo posible de tecnología. Sigo estando activa en Twitter y continúo llevando las redes de mis clientes, pero he bajado el ritmo, como habrás notado, si me sigues.

No obstante, aprovechando que ahora tienes más tiempo, te voy a recomendar los cinco artículos que este año están teniendo más éxito en Bloggy Mary, por si te has perdido alguno o te apetece repasarlos. Son los siguientes:

Cómo es la Comunicación actual, más allá de las Tendencias

Reinterpretación sistema PESO - Comunicación María Rubio

Protocolo, Respeto y Educación

el rey recibe a Ana Oramas

Fotografía del diario ABC

Cómo medir la Comunicación Interna

Cómo medir la Comunicación Interna

De la Radio al Audio

conceptos que engloba el audio online - iab

Margallo me llama terrorista por ser de Protocolo

"Solo los tontos se burlan del Protocolo. Simplifica la vida", Charles-Maurice de Talleyrand

Infografía de María de la Serna (Protocolo a la vista)

Y nada más. Sigo a tu disposición en los comentarios del blog y en Twitter. Nos leemos en septiembre.

¡¡Felices vacaciones!!

Felices vacaciones

María Rubio

La Comunicación de la Marca Real “Felipe VI”

Sí, es cierto, voy a tocar el unitema de esta semana y, con toda probabilidad, de todo lo que nos queda de primavera, como mínimo. Pero es que analizar lo ocurrido desde el pasado lunes, es una oportunidad demasiado sabrosa como para desaprovecharla.

cara guiñando ojo

Ya lo escribí en Bloggy Mary hace año y medio: el trabajo de Comunicación de Casa Real se estaba decantando con claridad hacia una mayor transparencia (incluso se han publicado las cuentas) y a desvincular, sobre todo, a los Príncipes de Asturias, de los escándalos que habían saltado y que, como son de sobra conocidos, es reiterativo volver a ellos.

Con la abdicación al trono de Juan Carlos I, se han borrado de un plumazo los problemas que pudieran causar las sentencias y las imputaciones a la infanta Cristina y al cónyuge. ¿Por qué? Pues porque dejan de ser parte de la Familia Real, a partir del 16 de junio, fecha en la que, con toda probabilidad, se proclamará rey a Felipe VI.

Desde ese instante, el núcleo familiar solo se compondrá de cuatro personas: los nuevos reyes y sus hijas, que serán Princesa de Asturias e Infanta de España respectivamente. Si exceptuamos a los exreyes, que aún desconocemos qué posición ocuparán (Condes de Barcelona, tal vez), el resto de sus vástagos y parejas, y el resto de sus nietos, estarán en el mismo lugar que, hasta ahora, han tenido las hermanas y los demás miembros de la familia de D. Juan Carlos. Ahí lo dejo.

Nueva Familia Real de España

Se trata de una vuelta de tuerca que coloca a la Infanta Cristina y a Iñaki Urdangarín en una posición delicada, sin la protección, al menos en el primer caso, que le daba pertenecer a la Familia Real. Además, Felipe VI podría, si así lo considera, dejarles sin títulos nobiliarios… ¡Quién sabe!

La Comunicación ha sido fantástica, desde mi punto de vista. No se ha filtrado ni el más mínimo rumor. Algo que es difícil de conseguir en un momento de “infoxicación” como el actual y, encima, sabiéndolo los líderes de los principales partidos desde hace un par de meses largos. ¿No se lo habrán contado a sus equipos directivos? Si lo han hecho, olé por su discreción.

Como es lógico, también debían conocer la noticia en la jefatura de prensa de Casa Real para poder preparar hasta el más mínimo detalle y anticipar lo que se les venía encima. Nadie filtró nada, nadie dijo nada, ni siquiera off the record, por lo visto. Está claro que la selección de los pocos informados ha sido perfecta, en plan “solo para tus ojos y para tus oídos”.

Y el 21 de mayo, se abre la cuenta de Twitter de Casa Real, algo que solo dos semanas después ha cobrado sentido. Es curioso que existiendo la web, Prensa haya elegido al microblogging para dar a conocer la abdicación a la corona. Desde mi punto de vista, es una forma más de mostrar una imagen moderna, acorde a los tiempos que viviremos con el nuevo rey. Ahora todo cuenta: hay que desarrollar la “marca real” de Felipe VI.

Comunicación de la Marca Real Felipe VI

Si te fijaste en el vídeo donde el actual rey explica el porqué de su abdicación al trono, a su izquierda y casi siempre en solitario, estaba la foto en la que aparecían las dos generaciones de herederos: Juan Carlos I, con D. Felipe y con la Infanta Leonor, próxima Princesa Leonor. Nadie más ni nadie menos. Una escena muy estudiada y que deja a las claras quién es quién a partir de ahora.

Fotograma mensaje de abdicación al trono de Juan Carlos I

Me imagino el trajín de Jefatura de Prensa de Casa Real para planificar la despedida y siempre con la máxima discreción. Borradores de documentos para aprobar, de guiones a los que dar “luz verde”, de idas y venidas, de decisiones sobre qué actos vendrían justo después del anuncio y cómo aprovecharlos, etc. No es casual que fuera al día siguiente, en El Escorial, donde aparecieran los dos juntos, en un acto castrense previo a la reunión del capítulo de la Orden de San Hermenegildo, convocada con motivo de su segundo bicentenario.

¿Qué quiere decir esto? Pues que, simbólicamente, el rey cede a su sucesor la jefatura máxima de las Fuerzas Armadas españolas.

Ayer los actuales Príncipes de Asturias presidieron la entrega del premio Príncipe de Viana 2014. Leyre (Navarra) ha sido el lugar perfecto para que el futuro Felipe VI expusiera toda una declaración de intenciones. No te quepa la menor duda de que esto tampoco ha sido casual, sobre todo, porque ha aprovechado la oportunidad para dar el relevo aquí, como ocurrirá con los premios Príncipe de Asturias, a la nueva heredera al trono.

Como ves, tanto la abdicación como los actos posteriores están estudiados hasta el más mínimo detalle. Al igual que la insistente presencia del príncipe en Cataluña en los últimos meses. De hecho, se ha destacado en los informativos de TVE, que el futuro rey habla tres idiomas: inglés, francés y catalán. Otra vez, no se está dando puntada sin hilo.

Lo único, en su momento, que me chirrió de la planificación que han hecho desde Casa Real es que fuera el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el que anunciara la noticia. Sin embargo, creo saber el porqué. Se supone que Rajoy es el representante de los españoles. La imagen que se ha querido dar con ello es que la monarquía sigue sustentándose en la soberanía nacional, según reza el artículo 1 de la Constitución:

Constitución española - la soberanía reside en el pueblo

Como ves, el análisis de lo que está ocurriendo, desde todos los puntos de vista, Comunicación, Periodismo y Protocolo, es apasionante y un momento histórico, sea cual sea tu inclinación política.

Estoy deseando ver cómo se suceden los acontecimientos porque, recuerda, nada se ha dejado al azar y llevan preparándolo, como mínimo, desde febrero o marzo. Desde este punto de vista, observa ahora el mensaje de abdicación del rey que se colgó en la página de YouTube de Casa Real (de nuevo, modernidad):

¿Qué te ha parecido cómo se está llevando el relevo en el trono? ¿Crees, como yo, que están bordando la comunicación? Si opinas otra cosa, ¿qué fallos has visto?

Gracias por tus comentarios y por compartir.

María Rubio

Protocolo en Comidas de Empresa navideñas

Un refrán dice que a diciembre, todo el mundo le tiemble. A parte del pequeño detalle de los días menguantes y del frio creciente, los “pecadillos” que cometemos en estas fechas dan lugar a eso que venimos a llamar cuesta de enero. Y ya no solo me refiero al tema económico, sino también a las múltiples comidas y cenas prenavideñas y a sus consecuencias, que parece que no hay otra fecha en el calendario para ver a amigos y familiares nada más que durante este famoso mes, cuando, encima, solo disponemos de un par de semanas hábiles para todo este derroche gastronómico.

calendario diciembre 2013

Sin embargo, si te parece, en este caso y como prometí en la última entrada de Bloggy Mary, me voy a centrar en el Protocolo a seguir en las famosas comidas navideñas de empresa desde dos perspectivas: desde el que las organiza y desde el que las disfruta (o sufre, depende). Y voy a empezar contándote una de ellas, a la que asistí como comensal.

Aunque en esa época ya se empezaban a intuir las vacas flacas y se habían acabado los fastos en los que nos íbamos a otras provincias para celebrarlo, la compañía para la que trabajaba decidió pagarnos el ágape. Los organizadores negociaron con un restaurante madrileño un menú y barra libre hasta las ocho o las nueve de la noche.

La verdad es que tuve bastante suerte porque conocía el lugar y había comido allí en un par de ocasiones. Por qué suerte, supongo que te preguntarás. Pues porque sabía de su calidad decente pero de su cantidad exigua, cuanto menos. Conclusión: nos quedamos ambas veces con hambre.

Fiesta de empresa

Llegado el día, disfrazados años 60, que había que vernos, aparecimos allí y todo ocurrió tal y como suponía. El menú se quedó muy escasito y la barra libre hizo el resto. Creo que desde el jefe hasta la señora de la limpieza terminaron saliendo del local a rastras. Mi suerte fue esa, que yo no. Fui bastante comedida con el vino de la comida porque conocía las cantidades, lo que me impidió llegar a las copas en un estado de embriaguez que veía como se contagiaba entre mis compañeros. Así que me dediqué a observar y de ello saqué dos conclusiones principales.

La primera fue que los organizadores siempre, siempre, siempre, han de conocer el menú y probarlo para saber si es suficiente y comprobar la calidad. Y lo segundo, que en las comidas de Navidad perdemos demasiado los papeles, y el sentido del ridículo vuelve según regresamos a la normalidad y recordamos lo que hemos hecho. Las empresas suelen levantar un poco la mano pero a más de uno le podía haber costado el puesto decir demasiadas “verdades” bajo los efectos del alcohol, algo que jamás hubiera hecho de estar sobrio.

Así pues, para el Protocolo, si organizas, te vendrá bien tener presente lo siguiente:

  • Como te decía, prueba y comprueba el menú. Además, asegúrate, si hay barra libre, de que la calidad del alcohol sea decente.

  • Aunque parece obvio, procura enterarte de que el local reúna todos los requisitos y permisos necesarios en materia de seguridad, calidad e higiene.

  • Cuando la empresa tiene varios departamentos, no hace falta que pongas el nombre de cada cual en el lugar donde ha de sentarse pero sí que cada mesa sea de uno. Lo normal es que las personas con las que mejor te llevas sean tus compañeros directos: únelos.

  • Para las pymes, en las que todos los empleados caben en una misma mesa, deja que cada cual se siente según sus preferencias, con el dueño, jefe o presidente a la cabeza.

  • La mesa de la dirección dependerá del carácter de esta. Si es abierta y en la compañía no existen despachos o estos están siempre con la puerta abierta, mezcla. Pero cuidado, no pongas a un jefe por mesa y departamento porque la gente se sentirá incómoda. De lo que se trata es de que la mesa esté entre las demás. Y tranquilo porque según vaya finalizando la comida, las personas se irán moviendo según afinidades.

  • En el caso de que la dirección sea cerrada, prepara una mesa de presidencia y, ahí sí, sitúa a cada cargo según su rango respecto al principal, que debe ocupar el centro. Ya sabes, primero a la derecha de este y luego a su izquierda, y así sucesivamente.

  • Estate pendiente de cuando la gran mayoría haya finalizado de comer para hacer el siguiente movimiento, aunque todo dependerá si tienes previsto que haya algo más o se limite a una comida. En este último caso, ya has cumplido. Gracias y felices fiestas.

  • Pero si vas a ofrecer barra libre en el mismo local, abre la barra al ver que, al menos, un 80% ha terminado de comer. En el supuesto de que haya que retirar las mesas, que se vaya haciendo poco a poco para dar tiempo a los más lentos. Lo lógico es que según vean el panorama, no haga falta decir nada más.

  • Bebe con moderación para poder vigilar a tus compañeros. Procura que nadie esté solo mucho tiempo, que se sienta apartado. Recuerda que como organizador y únicamente en estos menesteres, ocupas el lugar del anfitrión. Y ve apaciguando al que veas que se está empezando a pasar con la bebida; para eso necesitarás sentido común pero, sobre todo, mucha mano izquierda.

  • Si el presupuesto lo permite, fleta un autocar para llevar a cada cual a su casa o dejarle cerca de ella. Si no, procura que nadie coja el coche en estado de embriaguez. Una buena idea sería pedirles, antes de la comida, que te den un número de teléfono de referencia para que alguien vaya a buscarlos si es necesario. O bien, ten a mano el teléfono de los taxis para ir llamando.

  • Y, dentro de lo que cabe, diviértete mucho.

Mesa puesta

Para los comensales, el Protocolo y el sentido común te dan una serie de pautas:

  • Recuerda que vas a volver a la oficina y que podrías arrepentirte de tu “actuación estelar” de la comida navideña. Piensa que, a parte del ridículo, si te emborrachas, te arruinas la fiesta a ti y a tus compañeros, al menos, a aquellos que también son tus amigos. ¿Qué has ganado?

  • Opción: controla muy bien lo que bebes y si ves que te estás pasando, haz una pequeña pausa, tómate un refresco (el azúcar ayuda) y espera al menos una hora a que baje tu nivel de alcohol en sangre. Y nunca cojas el coche si has bebido. Los taxis son siempre una buena opción.

  • Procura tener la mínima familiaridad con el jefe, por muy abierto y bonachón que sea; puedes perder tu imagen profesional, que te vean con otros ojos y que, al cabo, un error mínimo, que en general no hubiera sido importante, con la imagen que has dejado, pueda amplificarse hasta significar tu despido. No exagero.

  • Si tienes más ganas de juerga, olvídate de tus compañeros y llama a tus amigos, a menos que ellos también lo sean. Te podrás expandir sin ningún temor y sabiendo que nadie podrá echarte nada en cara al lunes siguiente.

  • No pierdas nunca la compostura, ni te dejes llevar por lo que hagan los demás, ni, como te decía, pierdas el sentido común que te caracteriza.

  • Y con estas ideas en la cabeza, disfruta al máximo.

Hoy la entrada me ha salido algo más larga de lo habitual pero creo que merecía la pena que así fuera. Y una última cosa, aparte de los puntos que has leído, ¿se te ocurre alguno más que pudiera ser de utilidad tanto si organizas como si eres el comensal?

María Rubio