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La innovación en Periodismo: situación actual

Estás ante un artículo de Bloggy Mary que se ha ido cociendo a fuego lento, que empezó con una lectura (en digital) y terminó con audios (podcast), que ha supuesto un trabajo de reflexión y de concreción importante en tiempo y en esfuerzo. Hablemos, una vez más, de innovación en Periodismo.

cómo innovar en periodismo

Siempre he pensado que para innovar, primero hay que dominar lo anterior. Si no conoces la técnica pasada, cómo sabes si están revolucionando la futura o estás repitiendo estándares ya probados, manidos y desechados.

Dos son las fuentes principales que han alimentado este artículo. Y sí, digo fuentes y utilizo una palabra tan periodística como artículo, a pesar de que, según un determinado ponente, los que trabajamos en Comunicación no somos periodistas. Que me perdone, pero una cosa es en lo que te ganas la vida y otra lo que eres. Si a los 6 años le dices a tus padres que quieres ser periodista de mayor y sigues amando esta profesión, aunque no la ejerzas en un medio, te morirás periodista y punto. De todas formas, esta intervención creo que se merece una entrada en sí misma.

A lo que íbamos. Por una parte, he estado leyendo un libro titulado “Cómo innovar en Periodismo”, que se ha realizado con entrevistas a 27 profesionales, la mayoría de ellos pertenecientes a El Confidencial, pero también a El Español, el Mundo, Atresmedia Publicidad (este me ha chirriado bastante), Diario Marca, Prisa Radio, RTVE, eldiario.es, Google News (¡!), etc. Y otros más “pequeñitos”: revista Mongolia, The Spain Report, el Desmarque, Vice Spain, Vis-à-vis,… E incluso consultores o agencias de este sector. Te incluyo el enlace para que te lo descargues si te apetece leerlo.

Por otro lado, la semana pasada se celebró el XVIII Congreso de Periodismo Digital de Huesca en el que, a mi modo de ver, se habló mucho de la situación actual, se añoraron aún más tiempos supuestamente mejores (o esa fue mi impresión) y hubo poco sobre qué pasará en el futuro, aunque algo se dijo. Como el tema de hoy va sobre innovación, me olvidaré del pretérito, que ya ha dejado de existir hace bastante, por suerte o por desgracia, depende de las opiniones. En otra ocasión, si quieres, volveré sobre ello y te daré la mía.

En el libro, Antonio Delgado, de El Español (pág. 37), explica que “la innovación en medios tiene tres vertientes principales: innovación en cuanto al modelo de negocio, innovación en cuanto a contenidos – que ahí también está la parte de formatos, la forma en que contamos las historias – y otra innovación en cuanto a qué otros productos podemos hacer relacionados con el periodismo”. Siguiendo esta triple posibilidad, estas son las conclusiones que he sacado entre los unos y los otros:

  • Cada vez hay propuestas más interesantes en periodismo, no solo respecto a contenidos y formatos, sino también en cuanto a financiación. Como muestra, las que se presentaron en Huesca, tanto el primer como el segundo día. Pero también las que se explican en el libro.

libro digital sobre cómo innovar el periodismo

  • La publicidad será solo un modo de conseguir dinero y no necesariamente el principal. Cada vez más, los medios serán capaces de diversificar sus formas de lograrlo con actividades paralelas como eventos o actuando de consultores y proveedores de contenidos, entre otras opciones.

  • Los medios serán cada vez más pequeños y flexibles. No será necesario estar presente en una redacción para sacarlos adelante y tampoco grandes inversiones.

  • Olvídate de quedarte en la zona de confort. Hay que experimentar de forma constante. Viene a ser un nuevo enfoque del vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver. Solo que ahora es prueba lo que se te ocurra (con cierto criterio, claro), evalúa el resultado y deséchalo si no funciona, siempre al menor coste y mejor si es gratis.

  • Las redacciones son horizontales y salen de las cuatro paredes para pasar a los medios sociales. Creo que era Javier Casqueiro, en la mesa sobre “Periodismo político”, quien decía que los debates en las redacciones han muerto “lo que no significa que no se produzcan”, se han extendido a otros compañeros y a gente anónima. “Todo eso me aporta ideas y me enriquece, me da más posibilidades, soy menos sectario”.

  • Las redacciones ya no son solo campos para periodistas, fotógrafos, sonido y cámaras. Se han hecho mucho más amplias con perfiles como los informáticos, los diseñadores, etc. En principio, este hecho debería ayudar a que las noticias sean más impactantes y mejores.

  • Tendemos hacia los medios multimedia, algo que ya he comentado varias veces en Bloggy Mary (por ejemplo, aquí). Luis Márquez, de Cero, abundaba en ello durante la mesa redonda “La tele también se hace 2.0”.

  • Sigue siendo imprescindible y lo será siempre en Periodismo, redactar bien y cuidar la calidad de lo que hacemos. Será lo único que vuelva a levantar la credibilidad que hemos perdido. La inmediatez es importante pero secundaria. Las redes como Twitter son excelentes para dar píldoras de actualidad pero luego hay que escribir la noticia al completo. Así que, por un lado, las redes para lo inmediato y por otro, la crónica y el reportaje para ofrecer la información completa.

  • Una forma de innovar en las historias es darles otra vuelta de tuerca. A ello se refiere, por ejemplo, Gonzalo Pastor, de Vice Madrid, en el libro (págs. 89-90): “Voy a llegar más tarde pero voy a buscar otras opiniones (…) que seguramente serán tan enriquecedores o tan interesantes como el que ha llegado el primero a la noticia. (…) Al dejarla madurar hemos encontrado otros enfoques y otros puntos de vista. Eso nos hace contar algo de lo mismo que están contando todos los demás, pero diferente y casi siempre mucho más atractivo. Ahí es donde hemos ganado mucha audiencia”.

  • Las noticias no terminan nunca. El destinatario las puede acotar, completar, rectificar, etc.

  • La tecnología siempre debe colocarse al servicio de la historia y no al revés. Comentaba Alexandra García, del New York Times, en la mesa redonda “Tecnología para el nuevo periodismo”, dos frases que me llamaron especialmente la atención a este respecto.

    • A veces la tecnología nos complica la vida. Llevamos tanta que nos distraemos con ella, en vez de pensar en lo que es necesario”.

    • Las cosas demasiado producidas no se ven reales”.

No obstante, siempre hay que experimentar y ver justo cómo se puede contar una determinada noticia para que llegue de la forma más apropiada. La tecnología es una herramienta para conseguirlo. Mira si no este vídeo del programa Cámara Abierta 2.0

  • El usuario, receptor o como queramos llamarle se convierte en el centro absoluto, lo que requiere utilizar métricas para conocerle y darle justo lo que quiere. Aquí veo un riesgo importante de desinformación y también de lo que hemos venido a llamar posverdad, es decir, que solo ve, lee y escucha las noticias que son afines a sus ideas y el resto las da por falsas. Recordemos que una de las funciones del periodismo es formar, junto con informar y entretener.
  • Las presiones y los intentos de manipulación seguirán existiendo siempre que haya un profesional que moleste con las noticias contrastadas y bien argumentadas que ofrezca. Es señal de que está haciendo bien su trabajo. No creo, como piensa Gregorio Morán, que los medios digitales sean más fácilmente corruptibles. Pienso más bien que son los medios pequeños porque, y ahí le doy la razón a uno de los ponentes de la mesa sobre “Periodismo político en la era digital”, “ahora los directores no suelen defender a los redactores ante las presiones”.

Como ves, tanto el libro como lo debatido en Huesca, dan para mucho. Si tienes tiempo y te apetece, te recomiendo que los leas y escuches para hacerte una idea de cómo está de revolucionado el mundo del Periodismo. Ya iba siendo hora, ¿verdad?

Te dejo con las conclusiones del Congreso de Periodismo Digital en este podcast. Son breves, poco más de cinco minutos, y están muy bien contadas por Darío Pescador.

Espero tus comentarios. Gracias y, por favor, comparte si te ha parecido de interés.

María Rubio

Cómo clasificar los Cibermedios

Varias veces, si sigues Bloggy Mary, habrás leído que critico la falta de estudios de interés sobre el Periodismo actual, tanto en lo que se refiere a los medios digitales como a los que no lo son. Salvo en las tesis doctorales, poco se está reflexionando sobre los cambios que acontecen, por ejemplo, en cuanto al esquema lineal de la Comunicación que sugería en esta entrada… también puede que me equivoque y que la desconectada sea yo. Por favor, siéntete libre para sacarme de mi error.

Sin embargo, de vez en cuando, me topo con artículos y estudios que me llaman la atención. Quiero hablarte hoy de uno de los primeros, escrito por el Dr. Ramón Salaverría, de la Universidad de Navarra, que, en poco más de diez páginas, enuncia una posible clasificación de los medios digitales, partiendo del histórico de los tradicionales para sentar las bases de su propuesta. Es el siguiente:

Cuando empecé la universidad, el mundo digital estaba aún en pañales. Recuerdo aprender a programar en Basic, código de la mayor parte de las páginas que existían en ese momento, con apenas 18 años. Y de que aprendí a maquetar en un muy incipiente ordenador de Apple, como complemento a la forma tradicional, con una regla específica cuyo nombre no recuerdo y soy incapaz de encontrar. Si alguien lo sabe, por favor, que me lo diga.

Entonces era fácil. Distinguíamos entre prensa, radio y televisión. Como ves, priorizábamos el soporte a la hora de clasificarlos. Esta era una evolución que el autor se encarga de señalar.

En el siglo XIX, cuando de verdad podemos hablar de periodismo, como solo existía la prensa escrita, poco más que pasquines hasta bien mediada la centuria, la diferencia entre unos y otros medios era la periodicidad con la que se publicaban y luego su temática.

Al llegar la radio y, tras ella, la televisión, el soporte empezó a formar parte de la clasificación y acabó convirtiéndose en el elemento prioritario, seguido por el tema y luego su frecuencia de publicación: “durante dos siglos, la periodicidad había permitido establecer clases entre las publicaciones impresas, pero ahora el nuevo factor permitía ir más allá: distinguía entre medios impresos —de la periodicidad que fuera— y medios audiovisuales”. Hasta que irrumpió la revolución digital, que se convirtió en el “cuarto medio”.

Así que, desde finales del siglo pasado, nos encontramos con dos grupos genéricos: los medios tradicionales y los online, con las siguientes características, si nos seguimos fijando en la división antigua por soporte y por periodicidad:

distinción de medios según soporte y periodicidad

Ahora bien, ¿cómo clasificar los medios digitales? Comenta el autor, y yo estoy de acuerdo, que la hipertextualidad, la multimedialidad y la interactividad no son distintivos solo de Internet pues, en mayor o menor medida, prensa, radio y televisión también poseen características semejantes. La prensa tiene las cartas al director; la radio, las llamadas de los oyentes; y la televisión, poco más o menos. Además, remiten a otros programas, lo que podría considerarse hipertextualidad, por ejemplo. O hay fotos, en el caso de los impresos, y subtítulos cuando hablamos de la televisión: multimedialidad.

El autor propone clasificarlos por siete distinciones, que resume en el siguiente cuadro:

distinción de cibermedios según factores tipológicos

Se trata de una diferenciación abierta, puesto que seguirán produciéndose innovaciones que añadirán tipologías a los expuestos. Así, el criterio de la plataforma podría tener en breve dos nuevas aportaciones: la realidad virtual y la aumentada.

Verás que el autor habla de temporalidad y no de periodicidad. Son dos conceptos distintos, como él mismo se encarga de resaltar: “Como hemos explicado, la periodicidad dio lugar, incluso desde el punto de vista etimológico, al periodismo. Por lo tanto, es un concepto esencial en toda actividad periodística (…). Sin embargo, los cibermedios han incorporado este concepto de una manera limitada, al punto de que el ciclo editorial de muchos de esos medios digitales se califica como de “cierre continuo” o de “flujo” (…). Es decir, no periódico, sino consecutivo”.

Se refiere a que, por ejemplo, los medios de comunicación en su versión digital, tienen noticias fijas, semejantes o iguales a las impresas, y otras que se van actualizando, como podrían ser la información sobre un atentado, un partido de fútbol, unos resultados electorales, etc.

Otro punto importante de la clasificación que propone el Dr. Salaverría es el del alcance, que de igual forma podría aplicarse a los medios tradicionales. Puntualiza el autor que, aunque Internet permite la globalización de los medios, esta no se da de facto, sino que lo habitual es me no salgan de su propia zona territorial por la cercanía que implica el interés de la noticia. Te recuerdo aquí la escala de valores que te comenté que utilizan los editores a la hora de clasificar, aprobar y ofrecer las noticias.

Me resulta acertada la diferenciación que hay entre titularidad y autoría. Pueden parecer conceptos semejantes pero no tienen por qué serlo. Mientras que la primera se refiere a públicos o privados, la segunda especifica más sobre quiénes son los autores: individuales y colectivos. Este último caso es el más común pero el primero se referiría a medios creados y redactados por una sola persona (hay algunos), y también a los blogs.

Asimismo, Ramón Salaverría distingue los cibermedios periodísticos de los que no lo son. ¿La clave para definir los segundos? “Prima bien la voluntad de trasladar una imagen positiva de una empresa o institución, bien la pretensión de promocionar un producto o servicio, o bien la intención de persuadir políticamente a la ciudadanía”. ¿Y el Periodismo de marca? ¿A cuál de los dos piensas que pertenece?

clasificación de los cibermedios

Por supuesto, todos los medios quieren ser rentables pero la prioridad que le dan a este punto es lo que les define dentro del grupo por Finalidad Económica.

Cierra la clasificación el Dinamismo. Existen publicaciones más estáticas y otras más dinámicas, con una mayor utilización de los recursos hipertextuales, interactivos y multimedia. No obstante, lo lógico es que existan muchos menos de los primeros que de los segundos, con las gradaciones que queramos.

Como ves, se trata de una diferenciación a tener en cuenta, a pesar de su complejidad, derivada a su vez de la variedad que existe en el mundo digital. ¿Qué te parece a ti? ¿Añadirías, quitarías o unirías alguno de los apartados? ¿Me lo cuentas en comentarios o por las redes sociales? Gracias, siempre, por opinar y por compartir.

María Rubio

La esencia del Periodismo del hoy y del mañana

Ignacio Sánchez, director de AM (Asturias Mundial), tuvo hace un tiempo la feliz idea de crear el I Congreso Virtual AM para celebrar el tercer año de vida de la publicación. El interesante tema era “Prensa digital, presente y futuro” / “La información y las redes“.

Le agradezco enormemente que me diera la oportunidad de participar en él. Aquí te dejo mi colaboración. Espero que te guste, ya me contarás.

Voy a ejercer de pitonisa. Es más, te voy a llevar, si me lo permites, al futuro, eso sí, con vuelta a atrás. Estamos en 2024, ¿te apetece viajar conmigo hasta allí? Echémosle imaginación.

La esencia del Periodismo del hoy y del mañana

Seguimos en Europa. España, como ente nacional, dejó de existir hace poco y ahora es la región de Iberia, algo que era normal en las multinacionales y que ha pasado a ser una realidad; ya sabes, la economía mueve el mundo. La domótica está en todos los ámbitos de nuestras vidas. Los coches los conducimos con la voz y gestionamos toda la casa desde el móvil, aunque ahora está incorporado a nosotros mismos. Casi nadie utiliza el papel pero los mayores recordamos aquellos tiempos en que nos manchábamos las manos con la tinta del periódico. Los libros son un artículo de lujo, cada día más.

La comunicación es mi vida, como desde hace… ¡cuántos tiempo! Y el Periodismo está en mi ADN, al igual que lo estaba cuando tenía seis añitos y soñaba con cubrir las noticias que oía, veía y leía en los periódicos y en los informativos.

Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie”. Recuerdo esa frase de “El Gatopardo”. El tiempo vuelve a dar la razón al Príncipe de Lampedusa. Aquellos medios de comunicación que decidieron adaptarse a las nuevas tecnologías, fueron innovadores y aprendieron del ensayo-error han sobrevivido. No así, los que decidieron anquilosarse en el pasado glorioso.

Cómo es el periodismo hoy por hoy. En esencia, exactamente igual, como en la novela de la que hablaba arriba. Puede haber cambiado el canal y el contexto. El mensaje tiene múltiples fuentes que se enriquecen unas a otras. El retorno, el “feedback”, es abrumador y ayuda a mejorar la noticia. Sin embargo, se sigue precisando de un profesional, el periodista, que coloque la información en su lugar, que añada causas y posibles consecuencias, que decida lo que es relevante y lo que no, en un momento en el que falta tiempo y sobran absurdeces, controles y personalizaciones que nos separan.

control y personalización informativa

Recuerdo que antes se hablaba de periodismo ciudadano, de periodismo digital, de ciberperiodismo,… Ese debate no existe ya. Tampoco hay una facultad donde estudiarlo, como se hacía entonces. Es algo que nadie echa de menos porque los programas eran para llorar. La persona que quiere ejercer hace una especialización dentro de su carrera. Así, hay profesionales de los medios que son médicos, arquitectos, pintores, diseñadores biotecnológicos, etc. Es más, las noticias puras, las que solo informan de un hecho sin añadir nada, las mandan robots. Los periodistas estamos para aportar valor, que es lo nuestro.

Hay algo que no me acaba de convencer. Este año, en un estudio, se ha demostrado que los adultos apenas escriben y que los niños, aunque conocen las palabras, no saben plasmarlas en un cuaderno (siempre digital, claro). Es lógico porque todo se hace verbalmente: redactas hablando y maquetas moviendo las manos en pizarras virtuales 3D, lo que hace diez años era la realidad aumentada. Me gustaba cuando entonces plasmabas las palabras en libretas, con un bolígrafo. Esta afirmación me hace parecer casi del pleistoceno a ojos de mis nietos.

Como me pasa últimamente, estoy dispersándome. A ver, iba diciendo que la esencia del Periodismo sigue existiendo, más fuerte aún cada día. Y ¿cuál es dicha esencia? Para mí, antes y ahora, es trasladar a los receptores lo que está ocurriendo en el mundo, ni más, ni menos. Por supuesto, intentando, en la medida de lo posible, ser imparcial, mostrando todas las voces, todas las partes de la noticia, como he dicho, aportando valor.

Cada uno de nosotros lee su propio medio de comunicación, en el que televisión, radio y prensa no se diferencian, todo es uno. La personalización tan brutal es algo que tampoco me gusta, porque empobrece nuestra visión del mundo. Empezó a hacerlo un buscador. ¿Cómo se llamaba? Espera, creo que era Guguel. Juraría que el nombre se escribía distinto. ¡Ah!, ya recuerdo, Google. Nos daba los resultados según las preferencias que iba detectando en nuestra navegación. Y ahora se han especializado tanto las empresas editoriales que lo que tú recibes no tiene nada que ver con lo que recibo yo. Es decir, tu imagen y mi imagen del mundo son cada vez más dispares: los prejuicios se afianzan y se fomentan, claro está, según le interesa al poder de turno.

soy diferente

Sin embargo, siempre puedes recurrir a la información oculta, esa que ofrecen los verdaderos periodistas. Se trata de un entramado en red, al que es posible acceder con los contactos adecuados. Me recuerda un poco a lo que ocurría durante la Ley Seca en Estados Unidos. En el fondo, sabemos que está ahí, sabemos llegar a ella pero no siempre nos atrevemos porque puede causarnos problemas. Lo que está claro es que se sigue sin conseguir poner puertas al mar, por mucho que lo intenten en nombre de la seguridad e incluso de ofrecer una experiencia más personal: paparruchas.

Y es que el gobierno y, sobre todo, las marcas, cuidan mucho qué se dice y a quién puede llegar la información que, ahora más que nunca, es poder. Yo formo parte de esa red. He vuelto al reporterismo. Para las autoridades, dirijo una empresa de comunicación, y así lo hago, pero también me muevo como pez en el agua en el submundo de la noticia real, la que se adapta a la esencia de la que te he hablado. Cada vez somos más los que trabajamos ofreciendo a nuestros conciudadanos lo que demandan: información plural, ajena al sesgo de las marcas, de la economía y de la política, los tres pilares en los que ahora se asienta el poder (bueno, antes también, si no recuerdo mal).

No obstante, repito, la esencia sigue ahí, el Periodismo es el que era, aunque ahora hayan cambiado los formatos, los medios, la transmisión del mensaje, la forma de perseguir y de plasmar las noticias,… da igual: todo sigue como estaba.

Vuelvo a 2014 y, tras leer lo que ha grabado mi yo futuro, pierdo el miedo.

volver al presente

En el futuro, puede que la información sea algo a lo que solo puedas acceder de forma subrepticia pero han dejado de preocuparme opiniones como la de Alfonso Armada que, en el IX Seminario Internacional de Lenguaje y Periodismo, arremetió contra el mundo digital porque, según dice, los profesionales “en cierta medida, se convierten en empleados de Google”, ya que se busca que las noticias sean reconocidas en este buscador y “escribir para una máquina tiene el peligro del empobrecimiento”. Unas declaraciones muy en consonancia con la postura de la AEDE respecto a la tasa Google. Mi opinión está bastante alejada de la suya y, por lo visto, los demás ponentes estaban también en desacuerdo.

El Periodismo es Periodismo, da igual que sea a través de una plataforma o de otra. Según lo veo, el mundo digital ha venido a enriquecerlo, si se sabe aprovechar. Los debates que ahora se generan se olvidarán en poco tiempo y serán sustituidos por otros. Lo que hoy por hoy consideramos una novedad será normal en breve. Hemos, creo, de olvidarnos de lo accesorio y centrarnos en lo importante: valorar una profesión que es necesaria en este momento y que lo seguirá siendo en el futuro.

Por cierto, cualquier parecido futuro con la realidad, será pura coincidencia.

María Rubio