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Comunicadores y periodistas: condenados a entenderse

La relación entre comunicadores y periodistas, al menos por mi parte, siempre ha sido fluida. Tal vez debido a mi formación o a mi experiencia, he entendido la posición de ambos lados de la moneda y he podido ponerme en la situación de mi interlocutor sin problemas. Por supuesto, he tenido roces e incluso he llegado a enfadarme con determinados comportamientos, pero son pocas veces y todo ha terminado siguiendo su curso correcto.

Esta reflexión viene derivada de un informe que publicaron, la semana pasada, DIRCOM y ADECEC acerca de la relación de los directores y consultores de comunicación con los periodistas. Según parece, ambas asociaciones se han puesto en contacto con los “colectivos implicados”, durante la primera parte de 2012. Desconozco a qué colectivos se refiere en el caso de los medios, ¿a las asociaciones de periodistas, tal vez? No lo dicen.

Sí que ofrecen datos interesantes. Entre otros que el 70% de las noticias publicadas tiene su origen en los departamentos, gabinetes y agencias de comunicación. La cifra implica que la relación entre ellos es, como pensaba, fluida. Además, la mitad reconocen que tres cuartas partes de su agenda proviene de fuentes empresariales. La crisis también ha afectado a los periodistas que, con redacciones menguantes, cada vez más tienen que utilizar “información de dircom y agencias y mayor uso de Internet”.

Cara a cara

En lo que no estoy muy de acuerdo, aunque, por supuesto, ellos lo sabrán mejor porque lo han investigado, es en los dos principales estereotipos:

– Del periodista hacia el Dircom: un freno, una barrera, que les impide llegar a la fuente directa y que, además, manipula la información.

– Del dircom hacia el periodista: tienen una consideración especial hacia las grandes compañías, no sólo por información relevante sino por su capacidad de anunciantes.

Digo que no estoy de acuerdo porque en quince años de profesión, no me he encontrado con ninguna de estas reacciones y tampoco las he tenido yo. Sin embargo, sí he sufrido que algunos (pocos) informadores que me hayan echado en cara que les mandaba publicidad y, curiosamente, otros me la pedían. Pero esto no depende tanto de los profesionales como de los medios en los que ejercen y también de las secciones. Analicemos el porqué.

Lo primero es darnos cuenta ambas partes de que nos necesitamos. Los periodistas porque somos una importante fuente de información y el interlocutor de las empresas, asociaciones, organismos, etc. Los comunicadores porque los medios son nuestra mejor opción para poder alcanzar al público al que queremos llegar según los objetivos marcados.

Una vez entendido esto, los dircom y los consultores se convierten en la mejor forma de acceder a la fuente directa y no un obstáculo, como parece que se piensa. Además, no es que manipulemos la información sino que, como es lógico, intentamos destacar lo positivo de nuestros clientes, sin que ello signifique obviar los datos importantes que sean negativos, al menos si eres un buen profesional; no se puede mentir, aunque sí resaltar lo uno frente a lo otro. También se admite que alguna referencia, siempre que no sea relevante, pueda ocultarse. Sea como sea, la labor de un periodista pasa SIEMPRE por contrastar lo dicho por las fuentes.

Headline news

Los informadores, por su parte, se ven obligados, en muchas ocasiones, a solicitar publicidad. En general, suelen trabajar en medios pequeños, locales, que bordean peligrosamente el cierre y se ven presionados para solicitar un intercambio al consultor. También se da la circunstancia de las secciones de moda y belleza, sobre todo, de revistas. Aunque la redacción intervenga en escribir las notas sobre cada modelo o producto, son los departamentos de publicidad los que seleccionan cuáles van a entrar en los escaparates, es decir, no son los periodistas. Esto es algo que todos los que trabajamos en comunicación debemos saber y entender.

El problema reside en la profesionalidad de ambas partes y en el conocimiento de las circunstancias del otro. Por ejemplo, en el informe se asegura que, junto con otras circunstancias, “un 90% de los 10 dircom consideran que los medios privilegian (…) la relación personal con el periodista”. Desde mi experiencia, esto es falso; más bien me he enfrentado justo con lo contrario: la presión viene desde el cliente o desde dirección.

Como todos, los periodistas, si conocen a su interlocutor en persona y están en buena sintonía, sienten una disposición mayor a leer lo que este les manda: es algo implícito en nuestros genes sociales. Sin embargo, si la noticia no es buena o interesante, da igual lo bien que nos conozcan: no se publica. Lo que sí me ha ocurrido, como decía, es recibir presiones por parte de clientes o de jefes para que utilice mi relación con el periodista para conseguir que saque alguna información, bien porque la cuenta está pendiente de un hilo o bien porque no se alcanzan los objetivos marcados.

Presión informativa

La respuesta, ante esto, es clara: si quieres que el periodista publique, ofrécele calidad. Por ser conocido tuyo, puedes salir una vez, la siguiente es probable que te diga que no y a la tercera ni se pondrá al teléfono: has perdido un contacto. ¿De verdad merece la pena? Ante este argumento, el cliente o el jefe suelen rectificar.

Dicho esto, me parece muy bien que se hagan grupos de trabajo entre todas las partes para que exista un diálogo y la relación se vea beneficiada. Lo realizado hasta ahora y las conclusiones a las que se han llegado son muy positivas. No obstante, siempre que haya respeto por la profesionalidad del otro, conocimiento de sus circunstancias y sentido común, no tendremos problemas entre nosotros.

El que muchos periodistas (cada vez más) hayamos estado trabajando en ambos lados, facilita el acercamiento entre dos mundos que se necesitan y con más puntos en común de los que creemos. Os dejo con el informe completo.

Vosotros, si sois periodistas, ¿qué pensáis acerca de los comunicadores? Al revés, como consultores, ¿qué opináis de los informadores? Y si sois lectores ¿cómo juzgáis esta relación? ¿Beneficia o perjudica a los contenidos?

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Medios de comunicación híbridos y periodismo ciudadano

Son varias las ocasiones en las que he hablado, por activa y por pasiva, de periodismo ciudadano, de la falta de credibilidad de los medios de comunicación y de la cada vez mayor presencia de lo digital en las redacciones, lo que está acabando con el papel en los diarios.

Ayer se celebró un Meeting Point by ONO sobre el “Periodismo 2.0. Oportunidades en el entorno digital para el periodista de hoy” y todos estos términos se relacionaron hasta fundirse en una idea lógica: los medios han dejado de ser el último baluarte y garante de la libertad; ahora lo son los ciudadanos.

Folleto de Meeting Point by ONO - Periodismo 2.0

Una segunda conclusión. Vamos hacia medios híbridos, en los que el diálogo y la colaboración entre los ciudadanos y los profesionales permiten elaborar una información de calidad. Como dijo al respecto Oscar Espiritusanto (@espiritusanto), fundador de periodismociudadano.com y profesor de la universidad Carlos III, “los periodistas deben dejar de creerse oráculos y guiar al público a la información”. Idea que se fue repitiendo a lo largo de toda la mañana.

Oscar Espiritusanto

Oscar Espiritusanto durante su intervención

Esta relación puede establecerse, como señaló Oscar, desde un “Me gusta” de una persona a una noticia, hasta llegar a que dicha persona se juegue la vida por darla a conocer en casos extremos de ineficacia y sesgo informativo (o ausencia de medios de comunicación).

Porque ¿qué pasa cuando el gobierno de turno ha eliminado a los periodistas independientes nacionales, acallado al resto y expulsado a los internacionales? Pues que lo que ocurre en el país solo puede saberse a través de lo que cuentan los ciudadanos a la audiencia de dentro y de fuera de sus fronteras.

Pero no hace falta irse tan lejos. Solo pensemos en cómo se enriquecerían nuestras crónicas y artículos si, como ejemplificó Oscar, el periodista avisara por redes de que va a cubrir una determinada información y que estaría encantado de completarla con las declaraciones de los vecinos y visitantes que tuvieran algo que añadir, alguna novedad que destacar con respecto al hecho.

Así pues, la labor del periodismo ciudadano va más allá de colgar una serie de noticias en las redes sociales y más allá de lo que creía:

  • Provee de información local que no se encuentra en ningún otro sitio y completa a los medios en este aspecto.

  • Crea oportunidades de diálogo y conversaciones en la comunidad, al tiempo que la ayuda a resolver problemas.

  • Vigila al gobierno local

  • Incrementa la intención de voto y el número de candidatos.

Diapositiva de Oscar Espiritusanto - ventajas periodismo ciudadano

Diapositiva de Oscar Espiritusanto sobre dónde aporta valor el periodismo ciudadano

No son pocas las ventajas, desde luego. Como destacaba Paula Gonzalo (@paula_g), codirectora de periodismociudadano.com, en la segunda mesa redonda de la mañana, “el periodismo ciudadano no solo está cambiando las reglas del oficio; también las de la democracia”. Pero uno llega a preguntarse qué hace entonces el periodista profesional. Pues debe curar contenidos y contrastar la información que dan los ciudadanos. Es una colaboración entre ambos, contaba antes su compañero Oscar Espiritusanto.

Los ponentes se pusieron de acuerdo en destacar la labor que, al respecto, está realizando “The Guardian”. El periódico inglés ha sabido integrar, con naturalidad, las colaboraciones de su audiencia dentro de la estructura redaccional.

Diapositiva de Oscar Espiritusanto sobre The Guardian

Por lógica, la tecnología ha tenido y tiene mucho que ver con el periodismo ciudadano hasta el punto de que sin ella no hubiera sido posible, a pesar de los desfases que se producen entre las personas que tienen acceso y aquellos que no. La información cada vez es más inmediata y, como indicaba antes, su veracidad es el periodista quien la debe contrastar.

Lo que está claro para todos los profesionales que participaron en este acto es la necesidad absoluta de estar en Twitter, aunque le cueste un mundo al community manager de turno conseguir hacer valer esta gran herramienta comunicacional en las redacciones. De hecho, Álvaro Santos (@alvarosantos71), de Telemadrid, en la primera mesa redonda, aseguró haber tenido que realizar, hasta hace bien poco, una importante labor de evangelización. Por su parte, Mar Abad (@marabad), redactora jefe de la revista Yorokobu, señaló, en la segunda, que el microblogging es una fuente de inspiración grandísima.

Primer mesa redonda

Primera mesa redonda. De izquierda a derecha: Fernando Cano (PR Noticias), Álvaro Santos (Telemadrid), Salvador Molina (moderador), Bárbara Yuste (Red Innova) y Amel Fernández (Emprendedores)

Sin embargo, la necesidad de un profesional que sea un periodista con experiencia y, al tiempo, community manager es más que evidente, según concluyeron en la mesa redonda sobre cómo han integrado los medios el 2.0 en su estrategia. Amel Fernández (@amel_fernadez), que habló como tal dentro de la revista Emprendedores, lo resumió a la perfección: “No puedes desarrollar una estrategia digital y tener retorno de inversión sin profesionales cualificados”. Añadió que, además, “debe saber interpretar los datos, para analizar qué contenido está funcionando y por qué”. También señaló que Emprendedores ha conseguido pasar de tener prácticamente cero tráfico a la web proveniente de las redes sociales, a alcanzar casi un 20% gracias a una adecuada estrategia. Algo similar a lo que han vivido en PR Noticias, que han aumentado un 20% gracias a las redes sociales, según explicó Fernando Cano (@canocadiz), subdirector del medio.

Y no solo Twitter proporciona una importante ayuda al profesional que sepa utilizar la herramienta. Existen muchas otras que hacen la vida más fácil al periodista. Muchas de ellas (miles, señaló Oscar Espiritusanto) se pueden encontrar en la web Tools for News y una gran parte de ellas son gratuitas.

Segunda mesa redonda

Segunda mesa redonda con, de izquierda a derecha: Paula Gonzalo (periodismociudadano.com), Guillermo Rodríguez (The Huffington Post), Millán Berzosa (moderador), Mar Abad (Yorokobu) y Manuel Moreno (TreceBits)

Como hemos visto, las perspectivas del periodismo son, por lo que parece, estupendas, aunque aún no sepamos cuál será el modelo de negocio y, mientras tanto “vivimos como podemos” (Mar Abad dixit). Sin embargo, todos los ponentes estuvieron de acuerdo en que no va a desaparecer, por el contrario, “estamos en la edad de oro del periodismo porque tenemos todas las herramientas a nuestro alcance para innovar”, decía Paula Gonzalo.

Al final, el periodismo ciudadano, concebido como algo más que una mera fuente de información, me está convenciendo. ¿Qué opináis vosotros? ¿Es posible la colaboración entre el periodista profesional y el ciudadano? ¿Estamos en una “edad de oro” de la profesión?

Consejos para salir en televisión

La televisión, dentro de los medios de comunicación, es la estrella. Es la reina de la inversión publicitaria, con el permiso de Internet, que va creciendo más y más. Para la mayor parte de los clientes, salir en televisión supone el súmmum. Y si, además, intervienen de forma habitual como expertos o contertulios, la satisfacción es plena. Salir en ella, suele ser esta una de las imposiciones que, por regla general, nos hacen a las personas o departamentos de comunicación.

Sin embargo, quitando si es fácil o no conseguir que el cliente salga en la “pequeña pantalla”, no todas las personas valen para ello y, desde luego, necesitan una seria preparación a la hora de enfrentarse a una cámara. Ante esta situación, existen cuatro posibilidades: que el periodista le capte de improviso, que esté previsto en una rueda de prensa o encuentro con los medios, que sea una entrevista o que intervenga con otras personas dentro de un programa.

Este medio se diferencia de los otros tradicionales en que no solo es importante la palabra: la imagen juega un papel básico y hay que cuidarla muy bien. Hablemos de unas reglas generales:

  • La ropa debe ser la apropiada. Es decir, si vamos a un programa de economía, no es muy adecuado aparecer con vaqueros y con una camiseta con el logotipo de los Rolling Stones en medio del pecho. Lo lógico es llevar un traje, en general, con corbata, en el caso de los hombres, y con la indumentaria apropiada (traje, vestido o combinación de prendas de carácter formal) en el de las mujeres. Si, en cambio, vamos a otro en el que hablamos de rock, a lo mejor es más “normal” lo indicado al principio. En definitiva, tenéis que adaptar la apariencia a la temática del programa pero evitando los colores chillones o los diseños psicodélicos.
  • Si eres un médico o farmacéutico, la bata blanca da muy buena impresión en el caso de que se vayas a realizar alguna demostración.
  • Cuando llevemos americana o chaqueta, hay un truco para que no se produzca esa antiestética arruga a la altura del cuello: sentarse sobre la parte de abajo. Así quedará tensa y la imagen será mucho más pulcra.
Chaqueta ministro de AAEE José Manuel García-Margallo en los Desayunos de TVE

El ministro de Asuntos Exteriores no siguió este consejo

  • Aunque se ocuparán en maquillaje, es conveniente evitar los brillos en la cara y el sudor. Este último suele significar nerviosismo. Cuando lo notemos, es conveniente solicitar, en cuanto haya una pausa, que nos retoquen. En caso de no haberla, a menos que sea una entrevista que no suele durar lo suficiente para que el maquillaje “haga aguas”, podemos solicitar, antes de empezar, que nos señalen cuándo no estamos en el objetivo de la cámara para poder secarnos con un pañuelo de papel que habremos disimulado entre nuestra ropa. Y esto sirve para hombres y mujeres.

Ahora, con una imagen estupenda, toca que tratemos sobre las posibilidades antes vistas. El periodista con su cámara puede querer declaraciones del cliente de forma “imprevista”. Esto puede ser bueno y malo al tiempo. Bueno porque nos impide sentirnos amedrentados ante la cámara y, por el contrario nos obliga a la acción y a responder. Malo por lo mismo, ya que impide que reflexionemos de forma adecuada dichas respuestas o que nuestra imagen no sea la más apropiada. También pueden darse dos circunstancias: que sea en directo o que vaya a formar parte de un programa más elaborado.

La sorpresa del directo puede prevenirse, esto es, si pensamos que podría existir dicha posibilidad, hay que ir con la lección aprendida para que no nos pille de improviso. En estos casos, es mejor pecar por exceso que por defecto. Si está elaborado, es probable que el profesional solo coja el mensaje principal, que, como veremos en unos párrafos, deberíamos tener preparado en forma de titular. Por ejemplo, en la capilla ardiente de Santiago Carrillo, las declaraciones de todos los que aparecieron en este reportaje del informativo de TVE, excepto las de los ciudadanos “de calle”, eran así.

Puede ocurrir que seamos nosotros los que convoquemos a los medios para un evento, rueda de prensa, etc. Por lo tanto, dirigimos la aparición, aunque teniendo en cuenta que el periodista puede preguntar lo que considere oportuno y debemos estar preparados para ello.

questionAnte una entrevista en televisión, es el profesional el que marca los tiempos y los contenidos. Muchas personas quieren saber cuáles van a ser las preguntas para evitarse sorpresas o incluso vetar alguna de ellas. No se puede. Repito: no se puede y esto vale para cualquier medio de comunicación. A parte de que queda como una cortapisa a la labor del periodista, lo que nos pondría en una situación incómoda ante él, tampoco este sabe cómo va a desarrollarse el encuentro. Lleva una batería de preguntas preparadas pero una respuesta determinada puede variar el rumbo de la entrevista por completo, y eso no lo sabe de antemano. Lo que sí podemos solicitar, y siempre dependerá de él si lo concede o no, es un guión de la entrevista por si hemos de preparar cifras u otros elementos visuales complementarios. Por cierto, que nos preparemos no significa que nos aprendamos de memoria las posibles respuestas: queda fatal.

En el supuesto de que estemos como contertulios o acompañados de otras personas en plató, es importante saber previamente quiénes son (se suelen entregar documentos con un breve perfil pero si no es así, hay que investigar en Internet), los temas a tratar y en calidad de qué vamos a intervenir. Puede que alguna de estas tres variables no nos interesen como profesionales. Ante ello, hay que declinar la invitación con cortesía, poniendo alguna excusa creíble.

Unas últimas recomendaciones:

  • Mira al presentador o al periodista y, en lo posible, olvídate de la cámara. La persona que la manipula y el realizador, que decide en qué momento entran las diferentes imágenes, ya saben cómo y cuándo sacarte. Además, te pondrás menos nervioso al hablar con un interlocutor.
  • Intenta comportarte de forma natural, de igual manera que si estuvieras explicando lo mismo en una reunión, es decir, que si eres una persona muy gestual, lo sigas siendo; y si eres contenida, no cambies. Trata de sentirte cómodo.
  • A ello suele contribuir cambiar antes unas palabras con el periodista. Por eso, debes llegar con suficiente tiempo para maquillarte, que te presenten al profesional y al resto de los contertulios, si es el caso, y para dialogar un poco con él o ellos. Esto te servirá de mucho para relajarte.
  • No pierdas nunca la compostura ante una cámara. Debes tener el suficiente dominio de ti mismo para que no ocurra. Es mejor quedarse callado o dar una respuesta tipo “prefiero no entrar en esa polémica”, a dar un espectáculo del que luego te arrepentirás. Si esto es válido para cualquier medio, en el caso de la televisión, por cuestión de imagen, es prioritario. Una persona que mantiene las mínimas normas de educación en sus intervenciones, siempre será bien considerada. Gracias, por favor y perdón son tres palabras que nunca deberían faltar en nuestro diccionario.cuestionario
  • Prepárate muy bien. Si tienes una agencia, departamento o a una persona de comunicación, te lo harán ellos pero, en caso contrario, anota todas las preguntas que se te ocurra que puedan hacerte. Habla con compañeros, amigos y familia para que te incluyan otras en las que no hayas pensado. Contéstalas todas por escrito para que se te queden las respuestas en la cabeza pero sin aprendértelas de memoria. En definitiva, domina el tema del que vas a hablar o declina la invitación.
  • En este sentido, prepara dos o tres frases que resuman las ideas que quieras destacar en tu intervención, como si fueran titulares, e intenta insertarlas durante todo el discurso. Pero, cuidado, deben ser lo suficientemente flexibles para tener cabida de forma natural en tus respuestas de tal forma que nunca dé la sensación de que no contestas a las preguntas. Por lo tanto, debes escuchar muy bien al periodista y a las personas que puedan intervenir. Mejor olvidarse de ello que parecer impostado o huidizo.
  • Y, aunque resulte difícil, sé sincero. La mentira se nota en la expresión, en la compostura e incluso en la voz.

¿Se os ocurre algún punto más de interés? ¿Qué os parece? ¿Habéis estado alguna vez en televisión? Te invito a que nos expliques cómo fue. Seguro que tu experiencia será muy enriquecedora para todos nosotros.