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Yo soy periodista, tú eres periodista, él es periodista… y podemos ser ASerTIvos

¿Quién es periodista? ¿Tiene que evolucionar nuestro papel en la sociedad? ¿Por qué hemos perdido credibilidad? Son preguntas a las que he intentado ir dando respuesta en Bloggy Mary con mayor o menor fortuna (tú decides). A pesar de ello, parece un tema que no acaba nunca y seguimos mareando la perdiz… por no hacer otra analogía más escatológica y olorosa.

marear la perdiz

Fotografía: desmotivaciones.es

Las asociaciones y colegios profesionales están embarcados en guerras intestinas que nos desprestigian aún más. Aquí es apropiado recordarte que para ejercer no es necesario tener un carné ni estar afiliado a ninguna organización, incluso tampoco lo es pertenecer a un medio. De hecho, a mí, como bloguera, me han dado la identificación de periodista en algunos eventos. En mi caso, sí que lo soy pero, ¿qué ocurre en otros?

El intrusismo profesional, es cierto, puede causar importantes daños. Muchos dicen ser informadores en tertulias de lo más variopintas, aunque casi ni tienen estudios, ya no universitarios sino ni siquiera de bachillerato. Solo hay que ver algunas para darse cuenta de ello. Pero, como trabajan en un medio, se atribuyen la titulación.

No es de extrañar, por lo tanto, que los usuarios, a la hora de informarse, rechacen a tertulianos, youtubers (en especial a las grandes figuras) y blogueros. En cambio les ofrezcan mayor credibilidad los periodistas redactores y los colaboradores especializados. Mientras, las redes sociales se convierten en fuentes informativas y los propios periodistas piensan que las plataformas sociales sustituirán a los medios.

Lógico cuando, cada vez más, las utilizamos como vehículos para informarnos, ahora en casi el 53% de los casos. Las otras dos patas del periodismo, formar y entretener, están prácticamente igualadas, con un 22,9% y un 22,7% respectivamente. Luego volveremos sobre los tres objetivos.

Destaca, en el documento de Estudio de Comunicación y Servimedia titulado El Periodismo en su realidad social y tecnológica, que también otorgan un alto porcentaje de verosimilitud a las noticias que cuelgan los departamentos de Comunicación de las fuentes, es decir, lo que ofrecen las empresas. Si tienes en cuenta que lo que subimos, aunque cierto, oculta los datos más peliagudos o, al menos, los enmascara, supone un auténtico problema de desinformación o de información sesgada.

Más adelante se explica la razón en otro de los gráficos. Para los entrevistados que ajenos a departamentos de Comunicación y a medios, es consecuencia de la manipulación de estos. Lo piensan uno de cada cuatro. Si a eso le añadimos el que uno de cada cinco opine que se debe a la pérdida de credibilidad (los porcentajes no se pueden sumar porque hay respuestas múltiples), el panorama es desolador.

Asimismo, quiero subrayar, dentro de las cifras que incluye dicho estudio, a parte de que los medios digitales siguen ganando terreno, que las agencias deben reciclarse y se han convertido en un medio más. Me preocupa, sobre todo en la parte final del estudio, cuando reproduce los comentarios no tabulables, la falta de confianza en la información que estas ofrecen, tachándola de sesgada, en el mejor de los casos.

De nuevo, un informe tras otro nos dice que la situación es pésima… pero seguimos mirándonos el ombligo y decidiendo si fue primero el huevo o la gallina, si un periodista lo es por formación o por profesión.

Está bien, seamos positivos, ¿qué podemos hacer?

En clasesdeperiodismo.com, se publicó el pasado 27 de junio lo que han dado en llamar el Manifiesto del periodismo asertivo. Según reivindican es una oportunidad para “enmendar lo que nosotros, sus profesionales, nos encargamos de menoscabar: su credibilidad, calidad y creatividad, a costa de un periodismo avasallante en el que priman el oportunismo, la desinformación y el pésimo uso de las redes sociales”.

Sin duda, suena muy bonito como definición: “aquel que informa con anticipación sobre el alcance de los acontecimientos, brinda servicios acordes con las necesidades del público y facilita la interacción de éste con los medios y con la sociedad”. La idea es volver a los orígenes, es decir, a las principales funciones del periodismo: informar, formar y entretener. Para ello y con el objetivo de cumplir tan ambiciosa meta, explican tres tendencias informativas: la anticipación, el servicio y la interacción. Son las que conforman el término ASerTivo.

Describamos cada una de ellas:

  • Anticipación: se trata de hacer, en realidad, una crónica o un reportaje. Buscamos los antecedentes, decimos lo que ocurre y prevemos las consecuencias, es decir, “exponer lo que puede ocurrir en días, semanas o meses posteriores, a la luz de los hechos consumados”. Y es más, no solo exige comprensión de lo que ocurre sino también acción, tomar la iniciativa. Pasamos de la actual reacción a la nueva anticipación.

  • Servicio: recuerdo que, en su momento, presenté un programa de radio que ofrecía información sobre la actualidad del Ayuntamiento de Madrid y de cómo aprovechar sus recursos. Sería algo similar: ofrecer al público noticias que le sirvan en su día a día. Según reivindican en el manifiesto, “para desarrollar este enfoque se requiere un cambio de actitud. En vez de creerse dueños de la verdad, medios y periodistas deben convertirse en prestadores de servicios” Se trataría de ofrecer análisis y consejos para “ayudar a las audiencias a entender mejor el mundo y aprovechar satisfactoriamente sus vidas y mejorar su salud, su economía y su bienestar”.

  • Interactivo: buscamos crear comunidades en las redes y, sin embargo, no escuchamos a nuestras audiencias, ni las tratamos en igualdad. En definitiva, “parte de la base de que una sociedad tiene a la verdad como un interés común y utiliza las más avanzadas tecnologías a nuestro alcance para convertir la conversación en verdadera información”.

El periodismo asertivo por el que abogan los autores (¿Álvaro Valderrama y Juan Andrés Muñoz? No queda claro) no solo se dirige hacia el público, también hacia nosotros mismos, nuestra convivencia en los medios, las relaciones que establecemos entre el redactor jefe y el de calle, muchas veces viciadas por nuestros propios egos… Lee con tranquilidad el documento, que tiene bastante enjundia.

Es tu turno una vez más. Me gustaría saber qué opinas de los textos que te enlazo, en especial del estudio sobre el Periodismo y del Manifiesto. ¿Crees que este último podría aplicarse o piensas que es una utopía?

Lo dicho, gracias por comentar y por compartir

María Rubio

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