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Un respiro vacacional

Llegó la hora. Es el momento de cogerme unas vacaciones digitales, en la medida de lo posible, ya que tendré que atender las necesidades básicas de mis clientes. Pero, por lo demás, en lo que a mí respecta, disminuiré o dejaré de actualizar mis perfiles en redes sociales durante el mes de agosto, aunque empecé ya el miércoles, como te habrás dado cuenta si me sigues en ellas.

Felices vacaciones te deseo en #BloggyMary

Bien es cierto que, para mí, Bloggy Mary es media vida; me encanta escribir en él y tener una ventana siempre abierta para hablar contigo. Sin embargo, durante un mes, dejaré de subir actualizaciones para poder desconectar un poquito y volver con fuerzas e ideas renovadas.

Eso sí, como soy una lectora compulsiva, seguiré enganchada a lo que escriban los compañeros que han decidido permanecer al pie del cañón. Y, además, te dejo con las cinco entradas de mi blog más leídas hasta la fecha y otras cinco con el mayor número de lecturas de este año, por si quieres revisarlas o repasarlas. Son las que tú has elegido:

Las cinco más leídas en Bloggy Mary

Y el top cinco de las entradas de 2017

Nos reencontramos a finales de agosto. Espero verte de nuevo por aquí. Disfruta tú también de las vacaciones. ¡Feliz “dieta digital”!

María Rubio

Cinco años contigo y ¡¡felices fiestas!!

Una obra de Federico García Lorca se llama “Así que pasen cinco años”. Tomo ese título para hacer una reflexión sobre los cinco años de Bloggy Mary, los cinco años que llevo contigo, cinco años que han sido de alegría y de aprendizaje: creo que construir este blog ha sido una de las ideas más inteligentes que he tenido.

Qué ha pasado en este tiempo. Pues que, gracias a ti, he crecido en número de visitas, de visitantes, de promedios,… Para que te hagas una idea, desde 2012 (en 2011 solo escribí el artículo que inició esta aventura) a fecha de hoy, se ha incrementado el número de visitas en un 418,4%, el de visitantes en un ¡¡3.143%!! y el de visitas por día en un 429,6%. Es para estar contenta, ¿verdad?

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El mes con mejores datos fue octubre de este mismo año, y en este quinquenio has dejado 468 comentarios y has compartido los artículos 2.211 veces, sobre todo los de “7 segundos para una primera impresión y medio minuto para comunicar”, “Protocolo para hacer networking en comidas de negocios” y “Cómo redactar una nota de prensa (parte II)”.

Sin embargo, como dato curioso, en este tiempo, las entradas más leídas no se corresponden con las más compartidas, ¿se te ocurre alguna razón? Las tres que más te han gustado han sido:

Además, otra curiosidad. Que lean Bloggy Mary en países de habla hispana, es algo más que normal, pero que aparezcan entre los destacados con más visitas, sobre todo, Estados Unidos, pero también Francia, Brasil, Reino Unido o Alemania indica, más allá de mis propias estadísticas, que hay cada vez más hispanohablantes en otros lugares donde el español no es la lengua vernácula.

También están Japón, Líbano, Turquía, Guinea, Emiratos, Curazao, Catar, Taiwán, Sri Lanka, Kuwait, Trinidad y Tobago, las Caimán, Yibuti,… Desde luego, no me dejo de llevar sorpresas cuando miro las estadísticas.

Pero basta ya de estas. En realidad, son simples anécdotas porque lo importante eres tú, que cada día que publico, con menos frecuencia de la que desearía, estás ahí, leyendo, aportando y compartiendo. ¡¡Un millón de gracias!!

Y ¿qué podrás ver en 2017? Tengo pendiente hacer la migración del blog a una web profesional y es muy probable que incluya podcasts en las entradas, para que puedas escucharlas, por ejemplo, mientras viajas. También me gustaría recopilar los artículos en publicaciones tipo: “Géneros periodísticos” o “Cómo iniciar la comunicación de tu pyme”. Ya veremos, tenemos por delante 365 días repletos de sorpresas para vivirlos juntos.

Por supuesto, quisiera escucharte a ti, ver qué te gusta y qué crees que debo cambiar.

Ante todo y sobre todo, gracias por estar ahí y muy, muy, muy feliz Navidad; que 2017 te traiga todo lo mejor, que te lo mereces.

María Rubio

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Normas de actuación y Protocolo no son lo mismo

Es curioso. Cuando me pongo ante una hoja en blanco para escribir un nuevo artículo de Bloggy Mary sobre Protocolo, aunque tenga más o menos decidido el asunto, reviso las últimas noticias (a siete días vistas) sobre ello y siempre me encuentro con que, al final, acabo cambiando el contenido del artículo. Con Comunicación y Periodismo ocurre pocas veces.

Esta semana, que toca hablar de nuevo sobre Protocolo, me ha vuelto a pasar.

Portada de algunos blogs de Protocolo

Lo dicho. He releído los magníficos textos de Maira Álvarez en ABC, las estupendas intervenciones de mis compañeros en Protocol Bloggers Point, que hacen una labor de recopilación fantástica,… y de repente me encuentro con un artículo de opinión de Manuel Muiños, el director del Proyecto Hombre en Salamanca. Dicho artículo de La Gaceta salmantina puede llevar a confusión al mezclar churras y merinas.

Vayamos por partes. El título llama la atención “El Protocolo”. Y en cuanto empiezas el texto, la primera frase, como debe ser, impacta: “Me da igual que me da lo mismo, aun siendo cosas diferentes el protocolo y el sistema son primos hermanos”.

De repente, según bajas leyendo el artículo, te das cuenta que a lo que se refiere el señor Muiños es a los protocolos de actuación de hospitales, administraciones y demás, no al Protocolo, así, con mayúsculas, que es el afín a la Comunicación, inseparable de ella, como hermanos siameses. Este doble significado es algo que en ningún momento aclara.

En efecto, en todos estos lugares existen una serie de normas a cumplir cuando se produce un determinado hecho. El problema que yo veo, y a lo mejor me estoy poniendo un tanto tiquismiquis, es que las personas que sigan la columna de Manuel Muiños no tienen por qué conocer la diferencia.

Y, claro, de resultas, te encuentras con que, en el artículo, los lectores pueden asimilar ambos conceptos como uno solo y pensar que el Protocolo impide que consigas un préstamo, no te permite acceder a la atención sanitaria que necesitas o tus hijos pasan hambre porque estás fuera de los servicios que podrían paliar tu situación.

Si a todo ello le añadimos la “fama” que ya tenemos y que ministros, alcaldes, periodistas y otros columnistas se encargan de amplificar, el panorama no pinta nada bien.

Enfado justificado

Es cierto que, por ejemplo, en el mundo empresarial, hay o debería haber protocolos para recibir a clientes y trabajadores, al igual que los hay para desalojar el edificio ante un aviso de emergencia. Sin embargo, mientras que los primeros afectan a la imagen y a la Comunicación de la empresa, y, por lo tanto, son flexibles y se adaptan a las circunstancias, los segundos suponen un problema de seguridad y deben respetarse casi a rajatabla.

Desde luego, no voy a entrar en lo acertado o no de la opinión vertida, allá cada cual con la suya, tan respetable como la contraria, pero sí en que nos está haciendo un flaco favor a los profesionales que nos dedicamos a esto con vocación y pasión.

No dudo que el lenguaje tiene estas particularidades y dobles significados, de los que, en principio, no somos responsables. Estoy convencida de que el señor Muiños se estaba refiriendo a normativas excesivamente duras, que pueden suponer graves perjuicios para la sociedad y para las personas afectadas, no al Protocolo que ejercemos los profesionales en eventos y en muchos otros ámbitos públicos y privados.

No obstante, el ser exactos con los términos que utilizas y decir justo lo que quieres para que no exista margen de error es siempre importante pero, en el caso de alguien cuya profesión está ligada a la escritura para un público, y más en un periódico, se convierte en imprescindible.

Y si esa persona es influyente en su zona, en este caso Salamanca, como parece el señor Muiños, el igualar términos que no lo son puede contribuir a malos entendidos que nadie quiere.

Voy a evitar, de nuevo, hacer una apología de los beneficios del Protocolo porque ya lo he hecho en otras ocasiones y conoces de sobra mi opinión. Sin embargo, textos que siembran dudas como el que aparece en La Gaceta, suponen una dificultad añadida para una profesión que presta un gran servicio a la sociedad, a las instituciones y también a las empresas, facilitando las relaciones internas y entre todas las partes.

Y aquí hago una reflexión. Tal vez sería interesante plantearnos cómo denominar a cada una de las normas que forman parte de un protocolo de actuación que no se refiera al mundo de la Comunicación para que no haya más lugar a confusiones. ¿Qué te parece? ¿Tal vez normas de actuación en lugar de protocolos?

Por otra parte, iba a obviar un artículo que estuvimos comentando los protocoleros en un grupo que tenemos. Me refiero a la parte que se titula “El chándal entra en Palacio”. Y lo voy a hacer pero sí que quiero dejarte el enlace del periódico y que seas tú el que valores las palabras de este conocido comentarista.

Artículo de Jaime Peñafiel

Además, Maira Álvarez, a la que mencionaba al principio de esta entrada, lo ha explicado a la perfección en su columna en ABC y estoy totalmente de acuerdo con ella en los argumentos que esgrime.

Tengo pendiente ver cómo actúa Felipe VI en la apertura de las cortes y, sobre todo, cómo le reciben los congresistas de un determinado grupo político que suelen confundir la tradición con el anquilosamiento y el Protocolo con algo dictatorial y trasnochado. Ya te contaré, aunque miedo me dan.

Como siempre, es tu turno. Gracias por comentar aquí y en las redes sociales, y por compartir la entrada si te ha gustado.

María Rubio