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De qué múltiples formas pueden los Periodistas utilizar Twitter

Creo que te he comentado ya en alguna ocasión que la primera vez que vi Twitter pensé “dónde has estado toda mi vida”. Y es que, como periodista y comunicadora, para mí constituye una fuente inagotable y una plataforma de comunicación impresionante. Se nota que es mi red social favorita ¿verdad?

I love Twitter

Desde luego, no soy la única que lo piensa. Si vemos los datos, ni más ni menos que un 85% de las personas con cuenta en el microblogging, lo emplea para leer noticias por las mañanas, y el 56%, según datos de 2012, son periodistas.

Ahora bien, también he dicho siempre que puede ser una estupenda fuente pero nunca un medio. La diferencia la señalaba en una entrevista para Trecebits, Elsa González, presidenta de la FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España): “Las redes nos comunican, los medios nos informan”. “No son periodismo”, continuaba, desde mi punto de vista, con bastante acierto.

El pasado septiembre, la web Clases de Periodismo explicaba cómo una cadena de radio estadounidense utilizaba Twitter como fuente de información:

  • Para tomar notas.

  • Para noticias de última hora.

  • Para dar cobertura en vivo (sobre todo, ahora que se ha implementado el directo en la plataforma).

  • Y para producción de contenido que se puede “utilizar luego cuando estás en la redacción”.

La clave está en contrastar el o los tuits que se refieren al tema en cuestión y confirmar que los contenidos son veraces. En esta cadena lo hacen de la siguiente forma:

  • Revisan la biografía del usuario “que debe incluir su ubicación”.

  • Miran también en la línea de tiempo si hay un historial de agravio a periodistas o de información contradictoria.

  • Ponen en Google su nombre y detalles de su bio.

  • Establecen si la información es de interés general y si incluye una fotografía que pueda ser contrastada.

  • Aún así, especifican que es “lo que la gente dice”.

Yo añadiría que es importante confirmar a través de otras fuentes, sean otras redes sociales o preferentemente ajenas a ellas, la veracidad de los hechos, como se debería hacer con cualquier otra información que te llegue.

Una vez tomadas estas precauciones, se puede elaborar la noticia y publicarla, tanto en los medios sociales como en los digitales y en los tradicionales.

Dados todos estos hechos, no es de extrañar que ya se esté analizando, a través de estudios y tesis doctorales, el uso de Twitter como fuente de información. Desde 2012, existen investigaciones publicadas sobre esta interacción cuyas conclusiones son las siguientes, según entresaco de la tabla que incluye el enlace anterior:

  • El microblogging desencadena historias y se utiliza para añadir contenido y opiniones.

  • Es una fuente regular y rica de opinión e información. Los tuits son tomados como valiosos.

  • Una fuente de Twitter no es percibida como más creíble que una fuente offline (de una entrevista, por ejemplo).

  • Puede servir de plataforma para ampliar la gama de “voces” en los medios.

  • Es más atractivo como fuente de información para noticias más leves y menos para temas importantes. Los periodistas de televisión la usan más seguido que los de periódicos.

Para qué más cosas de las mencionadas puede utilizar Twitter un periodista. En mi opinión, junto con su uso como marca personal, para las siguientes:

  • Contacto con las fuentes.

  • Interaccionar con ellas y con los seguidores.

  • Usar las imágenes y vídeos que estos suban una vez contrastados y siempre citando la procedencia.

  • Búsqueda de contenidos de interés.

  • Crear una comunidad de personas interesadas en tus noticias y en las del medio en el que trabajas. Incluso podrías pedir su colaboración en determinados reportajes.

  • Mostrar el proceso de elaboración de la noticia. Es una buena forma de confirmar su veracidad.

  • Con una etiqueta (hashtag), puedes secuenciar una información, como un histórico, para poder seguirla en el tiempo.

Y probablemente existan otros muchos usos más que puedes aprovechar para tu trabajo. ¿Qué otros se te ocurren? Me gustaría que colaboraras con tu opinión en este artículo de Bloggy Mary una vez más.

Por supuesto, gracias por comentar y por compartir si te ha gustado

María Rubio

El Periodismo ya ha cambiado y sigue haciéndolo

Ninguna sorpresa en los datos recogidos por la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), dentro de su Informe Anual de la Profesión Periodística. La evolución va en sintonía con lo que ocurre en la sociedad: algo menos de paro, brecha de género, presiones, falta de objetividad y mayor número de autónomos.

Este año, el estudio se ha dividido en tres partes: la profesión, la industria de los medios y los nuevos perfiles de los periodistas en las redacciones.

Presentación Informe Anual de la Profesión Periodística 2016

Presentación del ‘Informe Anual de la Profesión Periodística 2016’. En la imagen, de izq. a dcha.: Luis Palacio, Victoria Prego y David Corral. Foto: Pablo Vázquez / APM

Como luego te voy a dejar con la presentación del informe, podrás comprobar todos los puntos tratados pero, en lo que a este artículo de Bloggy Mary se refiere, me voy a centrar en tres puntos que me han parecido los más interesantes: el incremento en el número de autónomos, el ámbito de la Comunicación como salida profesional de los periodistas y los nuevos perfiles, muy ligados al ámbito tecnológico.

Al igual que ocurre con otras profesiones, los periodistas nos estamos haciendo autónomos. Es posible, aunque Luis Palacio, el autor y responsable del informe, no lo reseña en la presentación, que el descenso en el paro respecto al año pasado se deba, en parte, a esta circunstancia, junto a que, por fin, los medios han dejado de recortar sus plantillas.

Bien es cierto que el número de contratados sigue siendo muy superior al de autónomos (73,2% frente al 26,8%) pero en este último caso, el porcentaje ha crecido un punto respecto a 2015 (25,6%) y un 60% de los profesionales piensan que cada vez serán más lo que trabajarán por su cuenta.

La mayoría colaboran para varias empresas pero hay un porcentaje significativo (17,5%) que lo hacen para una sola sin estar incluidos dentro de la estructura de la organización, lo que supone un problema de “relaciones laborales anómalas, que exigen una cierta exclusividad sin la contrapartida de un contrato laboral”. Este hecho deja desprotegido al periodista y le expone aún más a las presiones externas e internas a la hora de elaborar una información.

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Dentro de los autónomos, un interesante 10% ha creado una empresa en solitario o con otras personas, sean o no del sector. La mayoría de estos medios, aunque no se refleje este año en el informe (sí lo hizo en los anteriores), son, con cierta seguridad, hiperlocales o hiperespecializados y, por lo visto, con bastantes probabilidades de sobrevivir.

Desde mi punto de vista, el cambio desde el profesional contratado al autónomo tiene, como todo, sus pros y sus contras. A favor está que puede vender la noticia, si es de calidad, al mejor postor y, en cierto sentido, es más difícil de manipular. Además, que sea el periodista el que dirija el medio, asegura la prioridad de la información frente a otros intereses. Sin embargo, las presiones pueden ser mayores y no cuenta con el respaldo de una editora detrás, a menos que él mismo la cree. A ti, ¿qué te parece?

Un segundo asunto es el de la Comunicación. Se ha parado el trasvase de periodistas a este ámbito pero no es en ello en lo que me quiero fijar, sino en el concepto mismo de quién es periodista y quién no.

Trabajadores por cuenta ajena en Periodismo y Comunicación

Comentaba Luis Palacio, durante la presentación, que las herramientas utilizadas por ambas partes son muy similares, por no decir iguales. Y más o menos debe ser la consideración de los encuestados porque en un 59% de los casos, consideran que sí, que la Comunicación es Periodismo.

Por supuesto, los informadores lo creen en menor medida que los comunicadores (55% vs 76%) pero, aún así, es un porcentaje que me sorprende. Y ¿por qué lo hace? Porque rara vez estos últimos vuelven a ejercer en los medios, es decir, los que ahora mismo están en ellos, “desconocen” qué hacen sus compañeros corporativos… o puede que ya no, y de ahí este dato. Quizá vean las “orejas al lobo” y sepan que lo mismo acaban en el lado oscuro…

La Comunicación corporativa, ¿es Periodismo?

Es decir, quién es periodista, ¿el que ha estudiado Periodismo aunque no ejerza como tal? ¿El que ha trabajado en este ámbito aunque ahora no lo haga? ¿El que considera que, con su labor, ayuda a mantener informado al público con veracidad y espíritu crítico?… Creo que a estas preguntas deberíamos darles respuesta más bien pronto que tarde.

Para mí, todos ellos son periodistas. Y ¿para ti? Cómo los / nos definirías.

Antes de acabar con Comunicación, me voy a referir al problema de las presiones que nosotros, los comunicadores, ejercemos hacia nuestros compañeros de medios. Me parece un tanto contradictorio que, por un lado, digamos que debemos presionar, sobre todo, si somos autónomos, pero, por otro, cada uno de nosotros, individualmente, no haya tenido que ejercerlas. No sé, no me cuadra, ¿debemos hacerlo pero no lo hacemos? ¿Por qué sí y por qué no?

Lo que me parece más lógico es que traslademos las presiones recibidas. El cliente exige y tú haces lo propio… Pues no necesariamente, como veíamos. El comunicador debe de hacer de filtro y ni siquiera intentar forzar a un periodista. Al menos es mi opinión, no sé si tú tendrás otra.

Presiones a los periodistas desde los departamentos de Comunicación

Vayamos al último punto del informe: los nuevos perfiles y funciones en las redacciones. En ellas ya no solo hay periodistas, cámaras o fotógrafos. Estos profesionales conviven ahora con analistas de datos, especialistas en SEO y SEM, gestores en redes sociales, “portadistas”, expertos en la experiencia del usuario, editores gráficos, etc., etc., etc. Son los mismos que demandan en los medios internacionales más avanzados.

No obstante, es evidente que el propósito de todos es el mismo: ofrecer la información más veraz y contrastada posible al ciudadano. Así que, bienvenidos.

Desde luego, según comenzaba Luis Palacios su presentación, el Periodismo no es que vaya a cambiar, es que YA ha cambiado. Aunque los 9 principios centrales siguen incólumes, “las herramientas, los soportes de la información, las vías por las que dicha información se distribuye, los condicionantes económicos, sociales y políticos de las empresas.” Pero lo más importante no es que haya cambiado, sino que continúa haciéndolo, y no sabemos dónde va a parar, si es que lo hace.

El problema es que, opino como el responsable del informe, “lo viejo no termina de marcharse y lo nuevo no termina de nacer”, estamos en plena transición con los peligros que eso conlleva.

Sin embargo, el Periodismo es ahora más necesario que nunca. A pesar de las presiones, de los bajos salarios, de la precariedad laboral e incluso de nosotros mismos, el público sigue confiando y no podemos, no puedes, traicionarle.

Te dejo ahora con la presentación completa y, una vez que la hayas analizado, si te apetece, me gustaría conocer tu opinión sobre los puntos tratados aquí, en Bloggy Mary, o en el informe. Como siempre, gracias por comentar y por compartir, y ¡¡feliz Año Nuevo!! Nos leemos en 2017.

María Rubio

Análisis de informes anteriores:

De la Formación Digital del Periodista y de las exigencias de los Medios

Empiezo con una perogrullada: el periodista es periodista. ¿Esto qué significa? Significa que no es especialista en SEO, ni en publicidad, ni en técnicas de construcción de enlaces (linkbuilding para los amigos); ni tampoco en edición de vídeo, ni en marketing en buscadores (SEM),…

búho periodista

Dicha la evidencia, vamos a la realidad. Hoy por hoy, los medios de comunicación tienen su parte digital y cada vez menos personal en las redacciones. Esto trae consigo muchos problemas.

Por un lado, hay que sacar las noticias adelante. Si antes te tocaba escribir tres, ahora son seis como mínimo. La falta de tiempo acucia y más cuando te están presionando para competir en rapidez con las propias redes sociales, algo bastante complicado, en especial, si hablamos de medios de base analógica. Así que, adiós a contrastar los datos y ni te cuento al periodismo de investigación.

Por otro lado, a los profesionales les toca, cada vez más, hacer funciones que sobrepasan el redactar las informaciones. Ahora también se les exige que hagan los vídeos que se publicarán en el medio, que los editen y que optimicen las noticias para ser localizadas en los buscadores, sobre todo en Google.

Y esto sin que exista una formación por parte de la empresa para que el ejercicio de las nuevas aptitudes sea lo más adecuado posible. Algo en lo que todos saldrían ganando: los periodistas porque ejercerían mejor su trabajo y los medios porque conseguirían una mayor calidad.

Sin embargo, la situación económica de los medios es acuciante y, para empeorar las cosas, los datos no engañan. A la hora de informarse, el 68% de la generación a la que llamamos millennials (personas nacidas entre 1980 y 2000) lo hace a través a través de Facebook y casi uno de cada cuatro adolescentes utiliza Instagram. Eso en el mundo.

los millennials y los adolescentes se informan por Facebook e Instagram

Parte de la infografía de Skilled.co 

En España, solo ha crecido un 1,3% los internautas que leen o descargan noticias, periódicos o revistas de actualidad online, según señalan en el último estudio sobre la Sociedad de la Información de la Fundación Telefónica (p. 44).

La consultora de Comunicación Cohn & Wolfe ha elaborado una encuesta a un centenar de periodistas. Aunque no es, a mi entender, una muestra significativa, sí que permite sacar una serie de conclusiones entre las que destaca que los profesionales se sienten presionados para monetizar los contenidos que escriben a través del clic. Lo interesante es que, tal y como comentaba más arriba, el 95% de los entrevistados asegura no recibir la formación digital suficiente para ejercer las nuevas funciones que se les atribuyen.

Entre los puntos de vista negativos que incluyen en el informe, además del expuesto, se quejan de que no pueden contrastar las noticias como les gustaría debido a las prisas por informar. Por lo mismo, los rumores y los bulos que se difunden por redes sociales y que se toman como ciertos están a la orden del día. Además, tienen miedo de infoxicar al público y de la poca adaptación de los medios a las nuevas tecnologías.

Por contra,

  • valoran las posibilidades de las redes para permitirles contactar con la audiencia;

  • la facilidad que, gracias a Internet, tienen para difundir y recibir información de utilidad;

  • las oportunidades empresariales que ofrecen a los medios;

  • e incluso la competencia que puede suponer la opción de que todo el mundo puede ser informador, lo que les obliga a esforzarse y ser más rigurosos.

Es evidente que los periodistas necesitan y buscan una mayor y mejor formación para afrontar los retos que se les presentan en el ejercicio de su trabajo. Estamos dentro de un mundo cada vez más digital, donde la frontera entre medios se desvanece y donde todos han de saber de todo, desde hacer un podcast, es decir, una locución e incluso un programa, normalmente de audio, para descargar de Internet, hasta subir vídeos a YouTube.

Entonces, qué pueden hacer los medios para solventar todas estas dificultades. Desde mi modesta opinión, lo siguiente:

  • Invertir en la formación de sus periodistas. Es la forma en que conseguirán una información más completa y de mayor calidad. También servirá para orientar a los trabajadores sobre las necesidades de la empresa editora a la hora de elaborar las noticias.

  • Además, lograrían que los profesionales supieran aprovechar mejor las oportunidades que presentan los medios sociales, por ejemplo, en lo referente a las fuentes.

  • Invertir en investigación y en tiempo para contrastar las noticias. El intentar ser el primero, hoy por hoy y, sobre todo, en determinados medios, es una batalla perdida. El campo en el que pueden, de verdad, competir es el de la reflexión y el de la veracidad. Creo que deberían apostar por ambos.

  • Es más interesante, desde mi punto de vista, elaborar informaciones de calidad que saturar al público con mil y una noticias. Conocer qué es lo que este busca cuando accede al medio en cuestión se está volviendo cada vez más necesario.

  • Invertir en la modernización de los equipos. No se trata tanto de introducir lo último de lo último en tecnologías, sino de saber elegir, según los objetivos, cuáles son las más apropiadas y cómo las pueden implementar en la redacción. En este caso, es precisa de nuevo la formación de las personas que van a utilizarlos para que les saquen el máximo partido.

Verás que me he estado refiriendo a inversiones que no a gastos. En el fondo, se trata de hacer la transformación digital que muchos medios, por no decir todos, requieren. Pero se trata de hacerlo con cabeza y de no exigir algo que resulta imposible dar. Si no formas a tus trabajadores en los puntos que tu empresa editora, en este caso, precisa, ellos mismos lo harán y, a lo mejor, en aspectos que poco tienen que ver con las necesidades del trabajo que les vas a exigir.

Ahora me gustaría conocer tu opinión, tanto aquí como en las redes. Gracias por comentar y por compartir este artículo de Bloggy Mary si te ha gustado.

María Rubio