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Por qué España está en el último puesto de Europa en Libertad de Prensa en 2016

Es curioso que, en cuestión de dos semanas, salga un estudio que denuncia las presiones de los periodistas españoles y aparezca un nuevo Medio de Comunicación llamado “El Independiente”. En este último caso, que dentro de la sección de política se encuentre el área de Tribunales, ya lo dice todo sobre el panorama que tenemos en España.

Percepciones políticas, económicas y organizacionales de los periodistas. Una amenaza para la libertad de prensa”, es el nombre del estudio, dirigido por Cristóbal Crespo para la escuela de Comunicación de la Universidad de Amsterdam. Te pongo la infografía que comparte, porque no tiene desperdicio, y seguimos hablando.

infografía - presiones a los periodistas españoles

De entrada, por lo que se ve, los periodistas que trabajan en medios reciben presiones por todas partes:

  • Políticas: “debido a la cantidad de información política existente y cuyos políticos intentan controlar para cumplir sus expectativas políticas, económicas y de sus propias empresas editoras”.

  • Económicas: “los medios normalmente no generan ingresos suficientes para subsistir por su cuenta y esto provoca que se produzca una reducción de la calidad del contenido, y guía a los periodistas a evitar publicar determinado contenido para no ahuyentar a posibles anunciantes”.

  • De la propia empresa: “la organización posee una estructura dominante, y los periodistas están sometidos a los objetivos de la organización, a las rutinas y a la influencia de dueños y editores”.

Lo que no sé es cómo pueden escribir algo con semejante barbaridad y en unos porcentajes como los que se desprenden de los resultados de las encuesta a más de 500 profesionales de televisión, prensa (digital y escrita), radio, agencias de noticias y “otros” de ámbito nacional y regional.

En realidad, si te das cuenta, todas son la misma. Los políticos, sobre todo los que están en el gobierno (lo mismo da el nombre), siempre quieren controlar la información que se difunde acerca de ellos. Para eso, disponen de un arma muy poderosa y más cuando la crisis económica es tan acuciante y la pérdida de lectores hace que bajen los ingresos por compra. Los medios necesitan ingresos y la publicidad institucional es una de las partidas económicas más importantes, hoy por hoy, para muchos de ellos, aunque vamos a más.

La idea es que o ignoras, en el mejor de los casos, determinadas informaciones, o dejan de darte un porcentaje del pastel y, además, te vetan en todos los actos y eventos del partido; ni tampoco podrás acceder a ellos, de forma personal, para elaborar tus noticias. El chantaje, porque así se llama, está servido.

Así que, la empresa editora, ante semejante panorama, prefiere subsistir a informar. Este es el origen de que los lectores, oyentes o televidentes cada vez sean menos y de que se crean más lo que dice Twitter, por ejemplo, que lo leído en el diario de turno, actualidad a parte. Por lo tanto, los ingresos por esta partida disminuyen y el resto de anunciantes abandonan el barco que se hunde.

Es la pescadilla que se muerde la cola, ¿verdad? Los políticos tienen cada vez más poder sobre los medios y estos acaban corrompiendo su propia razón de ser.

Pero no solo lo hacen ellos. Las grandes empresas del Ibex 35 y alguna otra que no está ahí se han aprendido la lección política y hacen lo propio para que las informaciones que se viertan, les sean favorables a cambio de publicidad. En definitiva, todos a una para salir bien parados sin darse cuenta de que, con tanto aplastamiento, terminarán matando a la gallina de los huevos de oro y de que influir en los medios sociales les resultará más difícil que en los tradicionales.

Los medios controlados por los poderes políticos y económicos

Otro de los puntos de interés del estudio es que las presiones son iguales, sea cual sea la ideología del periodista respecto a su medio. A esto le llamaría autocensura, es decir, que, junto con los tres grupos de coacciones vistas con anterioridad, está la que se hace el propio profesional.

A este respecto, tienen mucho que ver la falta de oportunidades y la inestabilidad laboral. La edad media de los entrevistados ronda los 53 años. Es un momento como para pensarse muy bien las cosas porque si te quedas sin trabajo con esos años, vas listo. A menos que crees un nuevo medio, lo que está pasando, según vimos en el informe anual que elabora la asociación madrileña del sector (APM).

Los periodistas más jóvenes tienen la opción de pasar a engrosar las filas de las agencias de comunicación. El resultado: hay casi el mismo porcentaje de profesionales que trabajan para un medio que los que están en una agencia.

Con este panorama, el que exista la posibilidad de que el periodista renuncie a su puesto y se considere despido improcedente cuando el medio en el que está cambie de línea editorial, es papel mojado, terminando así, de un plumazo, con la Libertad de Prensa y con el Derecho a la Información veraz de los ciudadanos.

Te preguntarás, ante tanta negatividad, qué podemos hacer para cambiar los datos, los porcentajes y la mentalidad.

En un mundo perfecto, los políticos y las empresas harían tan bien su labor que no serían necesarias las presiones para amedrentar al mensajero. Pero no estamos en un mundo perfecto y, desde luego, el poder legislativo y ejecutivo (es el mismo en realidad) no van a crear herramientas para la defensa de la Libertad de Prensa porque sería tirar piedras sobre su propio tejado.

La única opción que se me ocurre es la asociación de periodistas independientes, que estén financiados por sus propios públicos, mediante microfinanciación, para llevar a cabo las investigaciones pertinentes de forma colaborativa, como, en parte, ha ocurrido con los Papeles de Panamá.

Tampoco estaría mal que los medios se buscaran fuentes de ingresos ajenos a la publicidad. Tal vez con eso, microfinanciaciones; o realizando tan bien su trabajo de contrastar, verificar y analizar las noticias que se mantengan con las suscripciones. Echémosle imaginación.

Cuando al periodista se le paga adecuadamente, cuando no teme perder su puesto por lo que publica, cuando los medios sean conscientes de su verdadero papel en la sociedad, las presiones y la autocensura dejarán de existir, aunque los políticos y las empresas sigan intentando coaccionarlos. Puede que ahí esté la clave.

¿Qué otras posibles salidas se te ocurren a ti? ¿Cómo resolverías este problema? Gracias por tus comentarios y por compartir el artículo si te ha gustado.

María Rubio