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¿Madness o #MadCool2018? La organización y la gestión de Macroeventos

Es verdad, un festival cuya asistencia está en 240.000 personas, a 80.000 por día, es una auténtica locura en cuanto a la organización. Es verdad, muchos de los problemas se fueron subsanando. Es verdad que el público y las actuaciones en el #MadCool2018 fueron espléndidos,…

Mad Cool Festival 2018

Pero también es verdad que el caos era evidente, que la desorganización supuso para mí un antes y un después en lo que nunca se debería hacer, y que, en muchos casos, nos sentimos como si fuéramos ganado.

Supongo que, a estas alturas, a poco que te guste la música y estés en el mundo, habrás escuchado, leído y visto todo lo habido y por haber sobre esta tercera edición de un festival que se autodenominó, con razón para lo bueno y para lo malo, como el más grande celebrado en España. Los organizadores, que ya cuentan con cierto bagaje en estas lides, sobre todo Javier Arnaiz (Farruco Castromán viene del mundo del cine), quisieron dar el salto desde la Caja Mágica y 100.000 asistentes a la burrada que vivimos entre Valdebebas e IFEMA.

Como ya estarás en antecedentes, te cuento mi experiencia. Antes de entrar, habíamos decidido los grupos con los que disfrutar y habíamos reservado en los autobuses lanzadera que salían del festival. Para ir, después de comprobar que, en cualquier transporte público a elegir, íbamos a estar un mínimo de 20 minutos andando para llegar a la entrada, decidimos coger un taxi.

La primera opción fue Uber. Teníamos una promoción en la que te descontaban 10 euros, accedías por VIP y no sé cuántas otras cosas más. Habíamos quedado en la plaza de Colón y, cuando vimos que nos cobraban 45 euros, con el descuento incluido, lo desechamos y nos cogimos un taxi. Precio: 18 euros.

Tuvimos suerte. Las pulseras estaban en nuestro haber desde Semana Santa y llegamos al recinto sobre las 20:00, cuando la cola para entrar era asumible y no hacía tanto calor. Pero eso de pasar por la entrada, tener que subir un par de kilómetros y dar la vuelta para volver al mismo sitio, fue de chiste. Bueno, venga, vale, qué se le va a hacer, será por temas de seguridad. Estamos de buen rollo.

pulsera mad cool 2018

Aunque algunos dispositivos para escanear las entradas no funcionaban, nosotras no tuvimos problemas y nos fuimos directas, tras la caminata y el calor, a por un refrigerio para calmar la sed.

Segundo golpe del día: las colas en las barras (había muchas, todo hay que decirlo) eran tremendas. Tenías en un metro a cinco camareros que no te hacían ni caso (luego averiguamos por qué). Por fin, llegamos y cuál no sería mi sorpresa, que no tenía casi dinero en metálico, cuando me dicen que no les funcionaban los datáfonos. Tampoco había cajeros (hasta que nos enteramos de ello fue otra odisea). Bueno, no pasa nada, llevábamos efectivo, pero imagina que no hubiera sido así…

Paseo para hacernos con el recinto y asistencia a los conciertos. Aprovechamos para ver a Pearl Jam desde la noria del recinto, creo que la mejor idea que tuvieron los organizadores, y ya que estábamos también para evitar las aglomeraciones en los puestos de comida que, he de decir, eran muchos y variados, para todos los gustos.

A la hora de marcharnos, vino otro de los errores. Las colas para el taxi eran, literalmente, kilométricas, de más de una hora, me informó un taxista. Uber ni estaba ni se le esperaba. Los autobuses iban más ligeros. Los articulados dejaban en Plaza de Castilla; los de Alsa, en Colón. Nosotras subimos a estos últimos.

Además de la caminata hasta llegar a ellos, el que unos chavales de la organización te fueran azuzando en plan “venga, venga, venga”, la gente subiera apelotonada, sentada en el pasillo y en las escaleras de los autocares, y fueras escuchando cosas como “¡Mándame diez más!” o “¡Venga, arriba! Que aún cabéis” tras haber pagado dos euros por viaje, fue el culmen de la mala experiencia.

La policía municipal de Madrid nos escoltaba hasta alcanzar la M11. Luego, ya solos. Nos enteramos, el último día, de que el récord de personas en los autocares fue de 131. Si según la web de la empresa el máximo de plazas al alquilar es de 55, entenderás cómo íbamos. Un frenazo, un incidente, ni te cuento un accidente y no quiero ni pensarlo. Supongo que en los articulados habría aún más personas. Lo dicho, como borregos. Por cierto, nadie nos pidió los billetes…

Aunque en el transporte la cosa siguió igual el resto de días, muchos de los problemas del primero se solucionaron, sobre todo en los accesos. En los puestos ya te recomendaban que guardaras el efectivo para la última hora, que era cuando empezaban a fallar los datáfonos. Por cierto, los baños bien: limpios, rápidos y, al menos en los de chicas, con dispensadores para lavarte las manos en cada uno de los lavabos. Punto para la organización.

Punto que perdió, con otros cuantos más, cuando hizo la penosa gestión de la cancelación del concierto de Massive Attack. Coincidió este en horario con otro de los grandes grupos del día, Franz Ferdinand, cada uno en una punta del recinto. El primero en zona cubierta y el segundo al aire libre. Unas 25.000 personas nos fuimos a ver a los de Bristol. Por lo que la organización comentó después, estos escuchaban el otro concierto y se negaron a tocar. He de decir que estábamos como a veinte metros del escenario y nosotras no los oíamos, ni siquiera cuando luego nos salimos.

anuncio cancelación concierto Massive Attack en Mad Cool 2018

El caso es que la organización no informó de lo que ocurría hasta ¡¡hora y media más tarde!!, cuando ya había terminado la actuación de los escoceses. Puso en pantalla solo la frase de cancelación y, hala, nada más. Nadie salió a dar explicaciones y se limitaron a enviar un comunicado a los medios, que también se publicó en redes. Desastroso.

Tras esos dos días, el tercero íbamos un poco amoscados a ver con qué nos sorprendían. Por suerte, no hubo más problemas que los habituales con los datáfonos, los autobuses y los taxis.

Conclusiones sobre lo que hay que mejorar que saqué al respecto:

  • Nunca negocies la forma de llegar y de salir de un macroevento (o mini, me da igual) en transporte público a una semana de que empiece. Debe ser una de las prioridades desde el principio.

  • Facilita siempre los accesos. Con la tecnología actual, que los escáneres den problemas o que se formen colas de hasta hora y media para entrar, no es de recibo. Los organizadores se excusaron con que no se esperaban tanta asistencia a primera hora; no me sirve porque debes tener previsto que pueda ocurrir y saber cómo responder.

  • Las personas no somos ganado. Hay que tratar a los asistentes en consecuencia.

  • Contrata una señal wifi, 4G o 5G por encima de lo que estimes porque se sobrepasará. A día de hoy, es inaceptable que la gente no pueda llamar por el móvil, no pueda acceder a las redes o no pueda pagar con tarjeta en un evento, tres cosas que nos pasaron a nosotras.

  • Haz un plan de crisis y no solo de seguridad, para saber cómo gestionar, por ejemplo, que una actuación se cancele. La Ley de Murphy existe.

  • Informa sobre el recinto a todo el personal que tenga o pueda tener algún contacto con el público. La seguridad, los que están en los baños, etc., deberían saber qué hay y qué no hay en él (por ejemplo, cajeros), dónde está cada escenario, dónde se encuentran los aseos,…

  • Los de la zona VIP, por lo visto, tampoco lo tuvieron mejor. Si estás cobrando una pasta por una serie de privilegios, debes tener la capacidad de responder ante ellos.

  • Informa a los asistentes de los porqués: por qué tienen que subir y luego bajar para entrar, por qué los autobuses estaban dos kilómetros más para arriba, por qué… Para que te hagas una idea, solo el primer día anduvimos 18 kilómetros.

  • Aunque esto no dependía de la organización propiamente dicha, el que los policías se vieran sobrepasados, tuvieran que doblar turnos o no contaran ni siquiera con agua fresca, clama al cielo.

Y ahora lo positivo que se debería mantener:

  • Las pulseras nos llegaron con tiempo más que de sobra (casi cuatro meses antes).
  • Muy bien el tema de aseos: muchos, limpios y rápidos, en zonas clave. Y, casi siempre, con papel higiénico.

  • Bien la variedad de barras y de lugares muy diversos para comer. Lo de las colas del primer día, por suerte, no se volvieron a repetir y, en cinco minutos o un máximo de diez, ya tenías tus consumiciones.

  • Me gustó el césped artificial. Algunos medios indican que daba calambre, nosotras no los sufrimos en ningún momento y es bastante mejor que sentarse en la tierra.

  • Bien el sonido y las pantallas gigantes. La parte técnica, en este sentido, fue casi impecable, aunque había algún concierto que se solapaba pero fue en raras ocasiones.

  • Había una zona con aspersores de agua que venían de escándalo cuando apretaba el sol.

  • A pesar de las 80.000 personas/día, no notamos aglomeraciones en general, salvo en los conciertos más importantes, cuando te ibas al lado del escenario o, el primer día, en todo lo que fueras a consumir.

Teniendo en cuenta que las dos veces que subimos a la noria coincidimos con norteamericanos y que había muchísimo extranjero, la imagen de desorganización nos afectó a los madrileños y, por extensión, a todos los españoles: adiós #MarcaEspaña. Ya están a la venta las entradas para el año que viene y hay algún grupo cerrado, esperemos que la cantidad de errores detectados se solventen y que disfrutemos en las mejores condiciones de los grandes artistas que tocaron y de un público que, por lo general, fue magnífico.

Si estuviste en el Mad Cool, ¿qué añadirías como bueno y como malo a lo que he expuesto? Y si no, qué te parece lo que te cuento. Gracias por comentar y por compartir esta entrada de Bloggy Mary

María Rubio

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Las múltiples posibilidades de la Tecnología en los Eventos y por qué utilizarla

Los eventos son cada vez más tecnológicos. El objetivo de crear una experiencia lo más intensa e inmersiva posible entre los asistentes hacen que el empleo de las TIC se convierta en algo necesario antes, durante y después de aquellos, sobre todo cuando se está normalizando su uso y abaratando los costes. Por un lado, facilitan la labor de los organizadores y, por otro, crean momentos inolvidables (o eso se intenta) entre el público.

Además, este tiene entre las manos un potente ordenador portátil, el móvil, con el que puede interactuar con otras personas, retransmitir e intervenir de mil formas posibles en el desarrollo del acto.

Aunque en otros artículos de Bloggy Mary ya he mencionado algo sobre el tema de hoy, esta vez lo convierto en protagonista. ¿Me acompañas?

Como bien sabes si has leído alguno de mis artículos, siempre considero que la tecnología debe estar al servicio de un objetivo y no convertirse en él, a menos que lo sea. Nos puede ayudar mucho pero también ser un obstáculo y desdibujar el verdadero sentido del evento bajo el deslumbre de los focos.

Dicho esto, veamos te cómo ayudan las TIC en el antes, el durante y el después.

posibilidades de la Tecnología en los Eventos

Todo empieza una vez que ya sabes qué quieres, tu objetivo, y conoces al público al que te vas a dirigir. Es el momento de trazar la planificación y ver cómo alcanzarlo. Con un presupuesto y los dos puntos iniciales bien claros, debes elegir si necesitas la tecnología, cómo, para qué, con qué meta y si te alcanza el dinero para ello.

El decantarte, por ejemplo, por el reconocimiento facial, aunque tengas fondos de sobra (mira que lo dudo), si el evento es pequeñito, es un gasto superfluo que solo sirve para presumir ante los asistentes de lo innovador que puedes ser. Recuerda: la tecnología está al servicio de un objetivo, no al revés.

Una vez elegida, no se queda ahí la cosa, debes tener guionizado el uso que le vas a dar, cuándo, dónde la vas a poner (gafas de realidad virtual, entre otras opciones), los recursos de personal para que funcionen y, por supuesto, formarlos para que sepan sacarle el máximo rendimiento de cara al público, sin que se produzcan fallos o los mínimos posibles (ya sabes lo de la Ley de Murphy).

En cuanto a las opciones tecnológicas, veamos algunas:

  1. Identificación de los asistentes:

    1. Códigos QR y de barras: el segundo es el más antiguo y el primero funciona de forma similar, viene a ser casi como una evolución. Hay que escanearlos en la entrada. Está bien cuando el evento no es multitudinario. También se pueden establecer puntos de acceso, como los de algunos supermercados, donde lo pones bajo el escáner, se levanta la barrera y los asistentes pasan.

    2. Biometría y reconocimiento facial: de lo ultimísimo e ideal para grandes actos, como conciertos o acontecimientos deportivos. En el primer caso, puede hacerse con la huella dactilar o el iris. El segundo es evidente. También sirve durante la celebración para recabar datos, que los asistentes puedan realizar pagos o que tengan acceso a determinados espacios exclusivos. Eso sí, como novedosos que son, aún tienen fallos. Puede ser que, para la identificación, den algún problema.

    3. Chips de radiofrecuencia (RFID): llevan ya un tiempo entre nosotros. A través de pequeños sticks, podemos realizar una rápida identificación y también ver la actividad del asistente durante el evento.

    4. Comunicación de corto alcance (NFC) y Contactless: además de para pagos, al igual que las anteriores, tienes la opción de utilizarlos para hacer los accesos más ágiles y para ver el recorrido del usuario a través del recinto.

    5. Beacons: una tecnología muy interesante que nos permite, junto con la identificación, mandar al móvil la información que consideremos que puede ser de su interés: comienzo de las ponencias, permitir la localización, enviar ofertas, dar la bienvenida, etc.

  2. Durante el evento: como ya has visto, muchos de las opciones para permitir la entrada de los visitantes, sirven para aprovecharlas durante la celebración en sí. Pero hay otras que la harán inolvidable… siempre que sean acordes con los objetivos que nos hemos propuesto.

    1. Vídeo mapping: te sonará de haberlo visto proyectado en edificios, donde simula mil y una historias. Desde luego, no es para actos pequeños y su espectacularidad se adapta más al aire libre que a entornos cerrados, donde existen otras opciones muy efectivas.

    2. Realidad virtual y aumentada: supongo que conoces la diferencia entre ambas (la primera es inmersiva y en la segunda interaccionas con tu entorno). Incluirlas de forma que tengan sentido en el evento, y no solo porque es la novedad, puede conseguir que los asistentes experimenten lo que quieras o darles la información que precisan en un determinado instante.

    3. Robots, chatbots y asistentes virtuales: las tareas pueden ser de lo más variadas. Pueden recibir a las personas, ofrecerlas información, dar apoyo al visitante, traer y llevar cosas en el primer caso, etc.

    4. Hologramas: eso que parece que alguien está ahí, delante tuya, pero que, en realidad no es así es, sin duda, un golpe de efecto que, además, te ayudará a personalizar el espectáculo (elijo este sustantivo a propósito) e incluso interaccionar con el público. También lo puedes utilizar para crear escenarios novedosos e imposibles de “traer” si no es gracias a esta tecnología. Eso sí, es cara, muy cara.

    5. Streming o retransmisión en directo: ya totalmente consolidado, permite que cualquier persona, en cualquier parte del mundo, pueda seguir el evento sin necesidad de estar físicamente presente. Si a ello le añades que puedan intervenir a través, por ejemplo, de las redes sociales, conseguirás una mejor experiencia.

    6. Y hablando de ellas, con las redes puedes dinamizar el antes, el durante y el después. La participación de un buen social media manager y la ejecución del community se tornas, hoy por hoy, imprescindibles en cualquier acto que se precie. Además, Twitter, Facebook, Instagram y LinkedIn, que se ha sumado hace poco, ofrecen al asistente herramientas específicas para los eventos que podemos aprovechar también a nuestro favor, incitando su utilización e incluso premiándola.

    7. Drones: cuando se trata de grandes celebraciones al aire libre, puede resultar muy interesante ver lo que ocurre desde diferentes perspectivas. Además sirven para actividades de trabajo en equipo (team building).

    8. Aplicaciones móviles: con ellas, el asistente estará más informado e interactuará más fácilmente. Ideal para networkings, congresos, dinámicas de equipo, etc.

  3. Tras el evento: toda la tecnología que has estado utilizando es perfecta para sacar datos y conclusiones que permitan evaluar el éxito del evento, lo que debes mejorar, qué ha funcionado y qué no. Aprovecha lo que tienes para analizar lo ocurrido.

Como ves, la tecnología en los eventos va más allá de los eventos tecnológicos. Mucha de ella tiene un precio asequible y otra más bien al contrario, pero se irá abaratando con el tiempo. Y sí, sé que insisto mucho, pero incluirla sin un motivo justificado supone un coste adicional del que no sacáis ningún provecho ni tú ni tu público. Buscar el llamado “efecto wow” a toda cosa, va en detrimento de tus objetivos.

Por cierto y antes de que se me olvide, por favor, vigila que la wifi tiene capacidad suficiente y funciona perfectamente. Ni te imaginas la cantidad de actos que se han ido al traste por este pequeño (bueno, no tan pequeño) detalle.

Tú turno. ¿Has utilizado alguna de esta tecnología en tus eventos? ¿Cuál ha sido la experiencia? ¿Conoces otra que pueda ser interesante? Como asistente, cuál te gustaría ver. Gracias, como siempre, por tus comentarios y por compartir este artículo de Bloggy Mary si te ha gustado

María Rubio

 

Cómo lograr el éxito en el Catering para un Evento

El momento más apetitoso de un evento ya ha sido ingrediente en algunos de los artículos de Bloggy Mary (te los enlazo al final) pero creo que merece un lugar protagonista por sí solo. Por supuesto, como habrás podido inferir por el título, me refiero al catering.

cómo lograr el éxito en el catering para un evento

Desde luego, este servicio no es el objetivo de un evento (hablo en general) pero sí puede contribuir a hacerlo memorable o a bajar mucho el nivel, según sea bueno o malo. Aquí verás algunas ideas para conseguir que sea un éxito. ¿Empezamos?

Qué tipos de catering hay

Gastronomía más ligera o más formal, según el tipo de evento, la clasificación por cómo se sitúan los invitados y por el horario en que se celebra, es la siguiente:

  • Aperitivo / Desayuno / Café de tarde: para momentos con una duración pequeña, entre un cuarto de hora y media hora. Suele hacerse durante los descansos en congresos, seminarios, etc.

  • Recepción: típico de bodas, y recepciones multitudinarias y familiares. Se sirve antes de la comida o de la cena y, como su nombre indica, se hace para recibir a los invitados.

  • Banquete: el más formal, con los comensales sentados, porque suele ser de larga duración, y con un menú completo. Se celebra a la hora de la comida o de la cena.

  • Cóctel: es el que más se asocia con el catering. Los asistentes degustan las viandas de pie. Es perfecto para hacer networking, por ejemplo. En este tipo también se incluye el llamado “vino español”, que se suele ofrecer tras un acto, sobre todo, cultural.

  • Bufé: una mezcla de banquete y de cóctel. Según la Real Academia (RAE), es una “comida compuesta de una diversidad de alimentos fríos y calientes, dispuestos a la vez sobre una o varias mesas, y ofrecidos generalmente en hoteles y actos sociales”. Puede ser de pie o sentados y se suele hacer cuando hay muchos invitados.

  • Bruch: se está volviendo bastante típico. Le caracteriza la hora de celebración, entre el desayuno y la comida.

Además también hay una clasificación por el lugar donde se celebra. Se dividen en móviles, para ferias, festivales, etc; a domicilio, “para atender a grupos de personas durante días de fiestas, fiestas o reuniones en las que la comida pueda estar disponible para los invitados de una manera fácil”; puerta a puerta, si te llevan las viandas a casa; para eventos especiales, donde se incluirían los tres tipos que hemos descrito antes; de empresa, perfecto para sesiones de trabajo, formación, etc; e industrial, “destinado a un grupo grande de personas como lineas aéreas, escuelas, hospitales, diferentes instituciones”.

Qué debes pedirle a un servicio de catering

He ahí la cuestión porque solemos fijarnos en la comida y olvidar, por ejemplo, la seguridad. Hace tiempo, asistí a una multitudinaria boda de un primo segundo: alrededor de seiscientos invitados, si la memoria no me falla. De ellos, absolutamente todos terminamos enfermos de diversa consideración y muchos hospitalizados, hasta el punto de que tuvieron que hacer ingresos en centros de otras provincias limítrofes.

Cuando se investigó el desaguisado, nos enteramos de que, además de dejar la mayonesa fuera del frigorífico en pleno verano andaluz, “reciclaron” parte de la comida que había sobrado en otra boda del día anterior sin las debidas medidas de higiene y conservación. Por suerte, no hubo muertos pero cerca estuvo, ya que asistieron personas mayores y con problemas de salud.

A la empresa, desde luego, le llovió una multa importante, le tocó pagar los gastos de hospital y también los daños y perjuicios ocasionados, además del cierre temporal. Nunca volvió a abrir, de hecho.

chef preparando el catering de un evento

Eso es algo que rara vez ocurre hoy por hoy pero es bueno tenerlo en cuenta. Te enumero a continuación qué es lo mínimo que debes pedir:

  • Buena calidad y variedad en el menú. Pruébalo antes de contratarlo para poder hacer los ajustes necesarios: es necesario para evitar desagradables sorpresas.

  • Excelente presentación, mejor si permite que se adapte al diseño del evento y a la marca de la empresa en el caso de que sea corporativo. Es decir, posibilidad de personalización.

  • Platos adaptados a necesidades especiales, léase intolerancias, alergias, etc.

  • Que incluyan asesoramiento, planificación y dirección del servicio. Ya veremos luego su importancia.

  • Montaje, desmontaje y limpieza posterior al evento.

  • Equipamiento necesario de menaje, cocina (en el caso de que se elaboren los platos en el propio acto) y contratación del personal preciso. Para que te hagas una idea, lo habitual en un cóctel es un camarero por cada diez asistentes pero quien mejor te lo puede decir es la empresa.

  • Tener todos los seguros en regla. ¿Sabes que en el caso de que haya algún percance, el que contrata es corresponsable de los daños que se produzcan entre el personal contratado? Así que confirma que todo está bien.

  • Transporte adecuado para evitar que se rompa la cadena de frio y permita cuidar la calidad de los ingredientes.

  • También debes valorar que los recipientes, en el caso de que sean desechables, sean además reciclables. Hay que cuidar el medio ambiente.

Otras claves a tener en cuenta

Termino con una serie de ideas para conseguir que tu evento sea memorable:

  • El catering debe ir en consonancia con el tema y, sobre todo, con los invitados. Imagina que es una delegación árabe y pones cerdo agridulce porque el acto es para celebrar la entrada de la empresa en China. Es un ejemplo extremo pero te ayudará a darte cuenta de la importancia de este punto.

  • Si la comida se va a hacer en el propio lugar donde se celebra el acto, asegúrate de que el local cumple las condiciones para ello. El asesoramiento de la empresa de catering te será de gran ayuda. De hecho, es conveniente que te acompañen en una de las visitas de preparación.

  • Aunque el evento sea un cóctel, deberías tener sillas preparadas por si alguno de los asistentes necesita descansar o prefiere estar sentado/a.

  • En los actos de empresa, personaliza con el logo y los colores corporativos tanto los alimentos como, si puedes, los uniformes del personal que atienda a tus invitados.

  • Cuida no pasarte de presupuesto. Aquí también el catering te puede asesorar.

  • Sé creativo, original e innovador pero no sirvas alimentos arriesgados como una tortilla de grillos, que he leído que estaba entre las tendencias para este año pero que, en general, va a hacer poca gracia a los comensales, sobre todo, si lo descubren después de haberla probado.

  • Los profesionales que atiendan a los asistentes deben ser respetuosos, corteses, educados y, por favor, simpáticos: un barman borde puede arruinarte el catering.camarera sirviendo en un catering

  • Pide referencias de la empresa y busca también en Internet las opiniones de otros clientes. Además, hay buscadores especializados como, por ejemplo, Fundeat.

  • Elige el tipo de alimento en relación a la hora en que se vaya a ingerir. Una comida copiosa puede dejar adormilados a los asistentes, si luego tienen que seguir trabajando o entrar en una presentación. Tampoco exageres ni te quedes corto/a con las cantidades.

  • Aprovecha los productos autóctonos y de temporada. Supón que el evento se celebra en La Rioja y pones vino de Valdepeñas…

  • Piensa en el lugar que ocupará cada cosa: las mesas, las barras, la cocina, etc. De nuevo, el catering te ayudará.

  • El número de camareros dependerá del tipo de evento. Consulta con la empresa.

Por último, en este largo artículo de Bloggy Mary, te pongo el enlace de un curioso documento que me he encontrado, que se titula “Planificación y dirección de servicios y eventos en restauración”, y que da las claves para que el propio servicio de catering funcione bien.

Y aquí tienes los artículos en los que he tratado, más de soslayo, el catering:

¿Algo que añadir? Espero tus comentario. Gracias, como siempre, por ellos y por compartir si te ha resultado de interés. ¡Qué aproveche!

María Rubio