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7 segundos para una Primera Impresión y medio minuto para Comunicar

Una amiga mía, María López-Linares, suele repetir con frecuencia una frase de Oscar Wilde: “no hay una segunda oportunidad para una primera impresión”. El autor irlandés no conocía por entonces hasta qué punto tenía razón.

Los estudios psicológicos posteriores vinieron a confirmar esa rapidez a la hora de formarnos un juicio de valor sobre la persona que tenemos delante: 7 segundos. De hecho, el 55% está determinado por su apariencia y el 7% en sus palabras y en cómo las dice. El resto es más por intuiciones, experiencias, etc. Fíjate, un 62% de esa primera impresión depende de ti, de tu aspecto y de la forma de expresarte.

Este hecho es muy importante en el terreno laboral. Afecta a cuando estás buscando trabajo pero también a cuando lo tienes y debes relacionarte con los demás: proveedores, clientes, colaboradores, empleados, jefes, inversores, accionistas, compañeros, etc.

Sin embargo, hay un momento en el que es, si cabe, más importante aún: cuando tienes que presentar tu propia empresa o a ti mismo como profesional y solo dispones de 30 segundos. Improvisar es una solución errónea, solo queda el ensayar, ensayar y volver a ensayar.

Por si desconoces este formato, se llama “elevator speech” o “elevator pitch. Como ves, es una conversación de ascensor. ¿Cuánto crees que dura como máximo? ¿De medio minuto a tres? Pues ese es tu tiempo para causar una excelente primera impresión, hablar de tu compañía o de tu persona, y cerrar un reunión, a ser posible con fecha y hora, para exponer con más detalle tus objetivos. Y todo ello sin entrar en apnea, claro ¿Complicado? No, no tanto.

Cómo preparar un elevator speech

Lo primero es sentarte ante una mesa, con un papel en la mano o con el editor de texto del ordenador y hacerte un guión sobre lo que quieres comunicar. Por ejemplo, en mi caso, como profesional autónoma, quiero explicar quién soy, qué servicios ofrezco, cuál es mi valor añadido y doy mi tarjeta, intentando cerrar reunión. Si fuera una empresa, el esquema sería muy semejante.

Es necesario que expliques qué te hace distinto de los demás, es decir, por qué debería seleccionarte a ti o a tu organización. Así pues, el conocimiento propio y del mercado es más que importante, diría que vital. Ten en cuenta que es posible que, una vez “salgáis del ascensor”, podáis seguir hablando y si te pilla en un renuncio, adiós.

Ya tienes el esquema. Es el momento de llenarlo. Sé breve, muy breve (recuerda que tienes 30 segundos). Para ello, simplemente escribe todo aquello que necesitas comunicar. Luego lee el texto y empieza a eliminar lo superfluo, como los adjetivos innecesarios, la formación y los productos o servicios accesorios. Deja solo lo fundamental, lo que tendría que conocer de ti sí o sí.

Cuando ya tengas el escrito hecho, toca darle voz. Cronométrate y procura no pasarte ni por asomo del tiempo establecido. Recorta y sigue recortando hasta que lo consigas pero siempre ten en cuenta tus objetivos a la hora de confeccionarlo; no los pierdas de vista para evitar que tu discurso se quede sin contenido o sin explicar lo que de verdad necesitas.

A continuación, el espejo es tu gran aliado. Ensaya ante él las posturas, las expresiones de tu cara y las que utilizas al hablar. La naturalidad es muy importante. Te debe salir como si fuera espontáneo, aunque un buen observador sepa que no lo es, y cuidado con pasarte de la raya: eres el profesional que esa persona necesita y se lo estás demostrando.

profesional en un networking

¿Listo? Ahora te queda otro paso más: grábate. Coge el móvil o la cámara del ordenador, en el caso de que tengas videocámara, todavía mejor, y cuéntale a ella, como si fuera tu interlocutor, el elevator speech. Toca mirar y sacar conclusiones. Pide también opinión a terceras personas en las que confíes a nivel laboral.

Sigue ensayando hasta que te salga perfecto y cuidado con aprendértelo de memoria porque si se te olvida una palabra con los nervios del momento, te quedarás en blanco. Es mejor que tengas presente siempre el guión en tu cabeza y el contenido se adaptará a las circunstancias de forma automática, lo que te beneficiará.

Ahora sí es el momento. Estás en un evento de networking y has hecho los deberes: sabes quién es quién y quién te interesa. No te acerques a alguien que desconoces para contarle tu vida porque lo normal es que no le interese y causes una impresión pésima. A lo mejor es educado y no te dice nada, pero puedes llevarte también un buen corte.

Se te acerca o te acercas a un posible inversor o cliente. Y ahora, cómo le saludas. Debes tener claro este punto para causar la mejor impresión. En el caso de que seas un hombre y la otra persona también, es fácil, un buen apretón de manos (sin estrujarlas) y resuelto. Pero ¿y si tú eres una mujer o lo es la otra persona? Lo normal es esperar a ver qué hace, sobre todo cuanto se dirigen a ti, aunque tampoco es plan de estaros tres horas sin actuar. Ante la duda, siempre la mano porque sois dos profesionales, independientemente del sexo.

¡Plas!, primera impresión excelente pero, por regla general, en este tipo de eventos, se suele disponer de poco tiempo para hablar con las personas, al menos, al principio. Y pones en práctica tu elevator pitch. Mira a los ojos pero tampoco te quedes sin parpadear. Recuerda: naturalidad. Si le has gustado, cuando atienda al resto, volverá a interesarse para que le cuentes más o bien se acercará para pedirte él mismo la reunión: este es el objetivo.

Otro aspecto a tener en cuenta es qué ocurre después. Supón que has quedado en llamar para fijar una cita. Cuándo lo hago, ¿mañana? ¿Espero un par de días? O bien, me dijo que me iba a telefonear él y no lo ha hecho, ¿qué hago? ¿Le llamo o no?

ponerse en contacto o no - duda

Has quedado en ponerte en contacto. Hazlo al día siguiente para aprovechar el efecto del anterior. Cuando no te lo coge o te dice que te llamará, toca armarse de paciencia y esperar. Es él quien debe dar el siguiente paso, aunque si has elegido a la persona correcta y has hecho el elevator pitch de forma perfecta, lo hará. En caso contrario, deberías analizar qué ha fallado para corregirlo.

Por supuesto, piensa siempre en esos siete segundos de primera impresión: indumentaria impecable y apropiada, sonrisa al acercarte, apretón de manos firme, mirar a los ojos en ese momento y al hablar, ser natural, conocer muy bien tu sector, tu empresa y a ti mismo, y lanzar tu discurso sin ahogarte en el intento, tranquilo y seguro, pero con modestia (siempre hay alguien que sabe más que tú).

Estas son las claves para un elevator speech pero ¿tienes tú alguna otra que añadir? ¿Has tenido que pronunciar alguno? ¿Cómo fue la experiencia?

Gracias por comentar y por compartir.

María Rubio