Juicio a las redes sociales: no culpables

Hace unos días, leí un post de David Jiménez que se titulaba “El suicidio del periódico“. Lo retuiteé porque me pareció, en parte, de lo más acertado.  Hablaba sobre cómo los diarios daban noticias del día anterior, e incluso de hace dos días, como ocurre cuando es Navidad o Año Nuevo (los periódicos no salen), en unos momentos donde la inmediatez de la información es ¿crucial? para la supervivencia del medio. Lo más importante de este post fue que me hizo reflexionar sobre si esta es la cruda situación o estamos exagerando.

Antes de la existencia de las redes sociales, estaban los medios impresos -revistas, semanarios y diarios- y los audiovisuales -radio y televisión-. Los primeros, por su propia naturaleza, invitaban a la reflexión sobre las noticias mediante artículos, crónicas y reportajes. Es decir, analizaban la información que, de forma inmediata, nos habían ofrecido los segundos.

Entonces, la noticia, tuviera su origen donde lo tuviera, seguía los siguientes cauces: los medios se enteraban por las agencias de noticias, los contactos o confidentes, los informadores anónimos, las agencias de comunicación o por el trabajo de campo del propio periodista. A continuación, la radio, de forma casi inmediata, ofrecía los datos principales y, tras ella, la televisión nos daba imágenes que completaban la noticia. Al día siguiente, los periódicos analizaban el hecho. Con periodicidad semanal, se realizaban reportajes a fondo de las noticias más destacadas. Las revistas mensuales, fuera de la actualidad más inmediata, añadían su punto de vista.

¿Qué ocurrió tras la irrupción de Internet y, sobre todo, de las redes sociales? Pues que los ciudadanos se enteran antes por este medio que por la radio. Esto trae una verdadera revolución para los medios audiovisuales pero no en el sentido negativo, desde mi punto de vista.

Los periodistas hemos pasado de tener como fuentes informativas las agencias de noticias y de comunicación, los contactos y el trabajo de campo, a añadir una más: las redes sociales. Punto. Se trata, por lo tanto, de informaciones que, al igual que hacíamos antes, habrá que contrastar… pero, sobre ello, hablaré en otro post.

¿Cómo deja esto a los medios? Pues, en principio, debería dejarlos igual. Sin embargo, no ha ocurrido así. ¿Por qué?

Muchos son los factores, pero destacaría los siguientes:

Radicalización ideológica. Al perder la objetividad de forma tan manifiesta y exagerada, pierden su identidad como fuente informativa para el público.

– Buscamos que los periódicos lleven noticias actuales cuando, desde la aparición de la radio y la televisión (ni os cuento ahora), nunca ha sido esa su función.

– ¿Por qué van a comprar un periódico o una revista si obtienen la misma información gratis por Internet? El medio cuelga el ejemplar del día y este lleva aparejados vídeos, audios y otros complementos que hacen más apetecible leer la noticia online que impresa.

– Hemos dejado el periodismo de investigación y lo hemos cambiado por el sensacionalismo más absurdo, buscando la polémica por la polémica para conseguir lectores, radioyentes o telespectadores.

– En relación a ello, las exiguas redacciones impiden que el profesional intente, al menos, contrastar las noticias: no tiene tiempo. Un par de redactores sacan adelante un medio que antes necesitaba de diez. Las empresas, además, han aprovechado los ERE para deshacerse de los más veteranos, que eran los que más cobraban, y llenarse de becarios, recién salidos de la facultad y sin la suficiente destreza para enfrentarse a los condicionantes de la profesión, en la que tampoco tienen referentes porque ya no están en ejercicio.

– Las empresas de medios impresos han acostumbrado al público a los regalos promocionales; estamos comprando su fidelización, cuando deberíamos ganárnosla por los contenidos. Así, al finalizar la promoción, los perdemos: lógico.

Lo peor es que será difícil romper con esta tendencia y recuperar lo que ya está casi perdido.

En definitiva, no culpabilicemos a las redes sociales y a Internet de algo que nosotros mismos nos hemos encargado de ensuciar. En concreto, lo han hecho las empresas de medios, que se están rigiendo exclusivamente por criterios mercantiles, cuando también deberían tener presentes los periodísticos;  y lo hemos permitido los profesionales.

¿Qué opináis vosotros sobre ello? ¿Cómo creéis que podemos solventar estos problemas?

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2 Respuestas a “Juicio a las redes sociales: no culpables

  1. Muy acertado. Estoy de acuerto en la Radicalización ideológica y en por qué voy a comprar un periódico cuando lo tengo gratis por internet sin piratear. El principal problema de los periódicos son los propios periódicos. Es difícil de analizar, pero yo pienso que es simplemente un cambio de cultura que estamos viviendo y que los periodistas tendrán que adaptarse a una nueva forma de hacer periodismo. Sin más. Un beso.

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    • Muchas gracias, Curro. Es impresionante cómo ha evolucionado (a mal) el periodismo desde que aparecieron los nuevos diarios, tras la dictadura, hasta la actualidad. De eso, no tienen la culpa las redes sociales sino, como bien dices, las empresas editoras, los propios periódicos. A ver si toman conciencia real de los problemas y le buscan soluciones imaginativas, y no lo mismo de siempre y una mayor radicalización. Se juegan su futuro.

      Un beso.

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