10 microprotocolos para un microblogging

No hace ni un año, cuando descubrí el maravilloso mundo de Twitter, Fátima Martínez (@fmlopez48), mi mentora en redes, nos explicaba en clase los usos y costumbres del microblogging. Por entonces, yo estaba terminando la tesis de mi postgrado en Protocolo así que, como podrás suponer, me interesó sobremanera este aspecto; nada que ver con la imagen que tenía de las redes sociales.

Me di cuenta entonces del enorme paralelismo que existe entre el mundo 1.0 y el 2.0. Cuando interactuamos “en vivo y en directo” con los demás, saludamos, nos interesamos por cómo van sus trabajos y sus vidas, comentamos las últimas noticias o incluso les informamos de novedades que a ambas partes atañen.

Utilizando este paralelismo, en Twitter hay una serie de reglas de cortesía, como un protocolo, que facilitan las relaciones entre todos y que está bien recordarlas cuando conversamos con nuestros seguidores. He aquí las que me parecen más importantes:

 – Al igual que cuando llegas a una casa, a la oficina, a la farmacia o a cualquier otro sitio, saludas, das los buenos días, tardes, noches, y, cuando te vas, te despides, aquí hay que hacer lo mismo. Pero cuidado, si entre el saludo y la despedida no hay más, es mejor que no escribas nada. Se trata de interactuar, no de demostrar que estás ahí.

– Hay dos palabras preciosas que son “por favor” y “gracias”: úsalas cuando sea oportuno, por ejemplo, cuando te hagan un RT (retweet) o empiecen a seguirte. Aquí es mejor pasarse que no llegar.

 – Interésate por los demás (recuerda que son personas), pero siempre con tiento. Hay temas que pueden ser del dominio público, que tus seguidores pueden leer sin problemas, y otros que no. En el caso de que la conversación vaya por derroteros más privados, es mejor la comunicación por DM (Direct Message). Sobre cuáles son este tipo de asuntos, dependen de cada cual pero, en principio, todo lo que tenga que ver con enfermedad, ausencia prolongada o situación familiar, es preferible que se trate con tiento; y los datos personales, siempre en privado. En el resto de casos, es conveniente dejar que sea la otra parte la que decida el grado de privacidad.

 – No irrumpas en conversaciones que no te atañen y si lo haces porque tienes algo que aportar, pide permiso o bien disculpas. Imagínate la situación en la vida real, lo violenta que resulta. Estás hablando con un compañero de trabajo sobre el último informe que tenéis que presentar y, de pronto, aparece otro compañero que os interrumpe, así, en plan elefante en cristalería, para contaros el último cotilleo de la secretaria del jefe, ¿cómo te sentaría? Sin embargo, si se acerca, pide disculpas por la irrupción y os dice que luego tiene que contaros una historia, que se lo recordéis más tarde y hace intención de seguir su camino, podéis contestarle que la cuente en el momento o confirmar que luego se lo requeriréis, pero ¿a que cambia la sensación? Pues eso.

  – No insultes y respeta a los demás, al igual que exiges que se te respete a ti. Si alguien te provoca, no contestes o hazlo de forma diplomática. No le des el placer de ver que te ha ofendido, que es exactamente lo que busca. Ante tus seguidores, quedarás de maravilla y la otra parte a la altura que se ha buscado. Cuando entras en su juego, al final, acabas perdiendo tú. No sé lo que pensarás pero creo que no merece la pena.

 – Cuida la ortografía. A todos nos ha podido pasar que en vez de dar a la “b”, damos a la “v” que está al lado, pero si te das cuenta nada más de apretar el botón de enviar, bórralo y corrígelo. Pon acentos, incluye los signos de puntuación,… ¡Ah, importante! Sé que son 140 caracteres pero en el idioma español hay un símbolo de admiración y otro de interrogación que abren y cierran las frases admirativas e interrogativas: utilízalos, nuestra gramática, aunque a veces lo pueda parecer, no es la anglosajona.

 – Siguiendo con el punto anterior, las abreviaturas a veces son necesarias pero intenta dar una vuelta a lo que has escrito antes de utilizarlas y, al menos, que sean conocidas: “tb” por también, “pq” por porque, “x” por “por”, etc. No estamos mandando un sms. Algunas pueden estar admitidas, aunque es mejor obviarlas en la medida de lo posible: no todos los que nos leen tienen por qué conocerlas.

 – Por cierto, al igual que ocurre en el resto de redes, en el correo electrónico y, en general, en lenguaje Internet, escribir las letras en mayúscula supone GRITAR. Usa esa tipología con moderación, solo cuando quieras eso, gritar, pero no para una conversación normal.

 – Hablando de tu perfil. En Twitter se ve mal dejar ese curioso huevecillo que sale como fotografía cuando te das de alta en la red. Si no tienes esa cara, es mejor que lo cambies. Lo ideal es que seas tú el que se vea reflejado pero si no te apetece, al menos que sea una imagen que tenga que ver contigo o con lo que quieres transmitir. Para que te decidas, no tienes más que leer este post de Socialblabla. En cuanto al texto, es libre aunque, ya sabes, nada de faltas ortográficas y las mínimas abreviaturas o ninguna. Eso sí, es conveniente escribir algo que dé pistas sobre ti o sobre cómo quieres utilizar el microblogging.

– He dejado para el final lo que creo que es más delicado: seguir o no a las personas que te siguen. En teoría, por el interés que han demostrado y por cortesía, es lo apropiado. En la práctica, no es conveniente y yo no lo hago. ¿Por qué? Pues porque me atengo al objetivo que persigo en Twitter y considero que mis contactos deben ser afines a él, porque hay personas cuyo perfil es algo extremo para mis gustos, porque en sus “twitts” leo insultos o provocaciones,… Lo que sí es cierto es que no dejo de seguir a nadie una vez que ha entrado en mi grupo de seguidores. Me parece desagradable pues considero que la otra persona puede sentirse rechazada; valoro mucho los sentimientos de los demás, así que procuro aceptar en mi línea de tiempo a quienes realmente me interesan por unas u otras circunstancias. Aunque no todos piensan así:

Como ves, no se trata de que limitemos el uso que hacemos de Twitter sino de adaptar el protocolo a las características del microblogging para facilitar las relaciones que mantenemos con nuestros seguidores, y que sea fácil leernos e interactuar con nosotros.

¿Qué piensas respecto a estos puntos? ¿Quieres añadir alguno más?

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7 Respuestas a “10 microprotocolos para un microblogging

  1. Pingback: ¿Protocolo en Facebook? ¡Qué me dices! | Bloggy Mary

  2. Pingback: 10 microprotocolos para un microblogging | Espacio de Jorge Soto

  3. Buen día.
    Muy buen artículo, me ayudo a ver muchos errores que cometo para corregirlos, tendré en cuenta todas tus recomendaciones.
    Gracias

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  4. Muy bueno. Un final salsero muy chulo. Nada que añadir.

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