“Tres damas con marca”: cuando la #MarcaPersonal tiene nombre de mujer

Las redes sociales tienen, entre otras muchas ventajas, el poder conocer a grandes profesionales y personas que, de otra manera, hubiera sido muy difícil que entraran en mi vida.

Sesión de fotos para el libro Tres damas con marca

Si sigues Bloggy Mary, me habrás oído mencionar, en repetidas ocasiones (incluyendo el último artículo de mi blog), a la que ha sido mi mentora en esto de los medios sociales y que, con el paso del tiempo, además de mi maestra, es mi amiga: Fátima Martínez.

Asimismo, con poco que conozcas el mundo del marketing digital, Vilma Núñez será un referente para ti. Alguien a quien también tengo el honor de conocer, de forma breve pero intensa 😉

Por último, cuando te hablé de mi viaje en globo, di las gracias a otra de las mujeres fuertes y luchadoras que conocí a través de Twitter y que ocupa un lugar especial en mi vida: Ana Zuazo.

Y por qué te cuento todo esto. Pues porque han escrito un libro a tres manos que seguro que se convertirá en un referente en marketing y comunicación. Aún no he tenido el placer de leerlo pero estoy convencida de que, conociéndolas, sacaré muy interesantes consejos y aprendizajes profesionales sobre marca personal.

Precisamente sobre eso habla el título del libro, “Tres damas con marca”, donde cuentan sus experiencias y el camino que han tenido que seguir para alcanzar el nivel actual.

portada libro Tres damas con marca

Estoy convencida de que será una lectura amena y muy interesante, sea cual sea tu profesión, porque aquí hablamos de algo que va más allá del marketing o de la comunicación; hablamos de que, hoy por hoy, es necesario que trabajemos y cuidemos la imagen que queremos dar a los demás, con sinceridad. Para ello, hay que preparar una estrategia que te ayude a alcanzar los objetivos que te propongas.

Como bien sabes, todos tenemos una marca. Es más, por mucho que te propongas ser lo que no eres, al final, se descubrirá. De ahí la importancia de partir de ti mismo/a, de conocerte muy bien, para elaborar una imagen en la que destaques tus fortalezas y minimices o trates de paliar las debilidades que tengas.

La marca personal es eso: decidir qué quieres mostrar al mundo. Y estas tres mujeres tienen mucho que decir al respecto.

Para que te hagas una idea, Fátima es directora en Social Media Fidelity Management, e imparte clases en Google, Foxize y CESMA, donde es directora del Curso de Estrategia en Social Media y Community Management. Seguro que, además, con poco que estés en el mundillo, la habrás escuchado en conferencias. Por supuesto, tiene su propio blog, algo importante: Luces y Sombras de las Marcas. Y este es solo un resumen de su amplio currículo. Pero, lo que destaco de ella, es su generosidad, profesionalidad y su simpatía, con una risa que requiere de poco para brotar espontánea.

En cuanto a Vilma, la más joven de las tres, la conozco menos, como te decía, pero sé que ayuda a profesionales y empresas, y que ofrece servicios de consultoría. Además, es una gran emprendedora, con proyectos como @tycSocial, Bloonder, Bloonder Academy y vilmanunez.com, donde, cómo no, también tiene su blog, en el que comparte herramientas, plantillas y trucos muy interesantes para el marketing digital. Igual que Fátima, es profesora y conferenciante. La imagen que me dio, cuando la conocí, es de una persona capaz, inteligente y, curiosamente, dulce… No me preguntes.

Fátima, Vilma y Ana Tres damas con marca

De izquierda a derecha, Fátima Martínez, Vilma Núñez y Ana Zuazo

Respecto a Anita, es una emprendedora de pro, siempre en el mundo de la moda y del estilo de vida. De hecho, aparte de tener su propia tienda y organizar eventos, colabora con medios como Bazar me lo pido, La Luna de Metrópoli, Plan B del periódico ABC en la sección de LifeStyle Gente Mona, etc. Es, al igual que sus compañeras de libro, hiperactiva. Es pasional y un huracán. Aunque, como te decía más arriba, tener un blog es importante para la marca personal, ella no lo tiene. De todas formas, la imprime en todo lo que hace; solo tienes que leer sus tuits para entenderlo #VerdadVerdaderaDeAnita.

Con todo lo que te he comentado, creo que podrás hacerte una idea de lo interesante que puede resultar esta publicación, que hacen desde el Grupo Maseras (enhorabuena por ser capaces de juntarlas), y que se presentará, por si te quieres pasar, el miércoles, 21 de noviembre de 2018 a las 18:30 horas en el Museo ABC, en la calle Amaniel 29, 3º planta, en Madrid. Ah, y que recuerda reservar porque me da que el aforo estará completo.

Antes de que se me olvide, que es importante. Prologa el libro Laura Múgica, directora general de Taller de Editores del Grupo Vocento.

Y, ante tres damas, no podían faltar tres caballeros que las conocen bien 😉 Se trata de Jota Abril, presentador de televisión y de radio; el poeta Luis Alberto de Cuenca; y José Villalobos Cortés, fundador de Bloonder.

Seguro que será un bombazo editorial. Cuando lo lea, ya te contaré… aunque puede que me cuentes tú antes.

Como siempre, gracias por comentar y por compartir

María Rubio

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#DíaDeLaHispanidad: ¿un error para el recuerdo?

El sábado, durante una comida con amigos, me preguntaron qué opinaba sobre lo ocurrido en el famoso besamanos con motivo de la celebración del Día de la Hispanidad. Unos me decían que cómo había podido pasar algo así y otros que, tal vez, lo estábamos exagerando. También Fátima Martínez me animó a que diera mi opinión sobre el asunto a través de un mensaje directo en Twitter.

He de confesarte que el 12 de octubre estuve todo el día fuera de cobertura y no vi nada. Me enteré del incidente el mismo sábado (como para no enterarse).

La primera impresión fue «qué demonios ha desencadenado la equivocación». Luego empecé a indagar y a ver las imágenes. Leí las opiniones de unos, las de otros y llegué a mis propias conclusiones. Sin embargo, he preferido dejar pasar un par de días para madurarlas por completo y evitar una reacción demasiado pasional.

Desde luego, la imagen es muy potente. Por si eres de los que, como yo, has desconectado durante el puente, aquí la tienes:

Como puedes ver, según reciben la bienvenida de los reyes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su mujer, Begoña Gómez, se sitúan inmediatamente al lado de éstos en la misma línea de saludo.

La equivocación dura unos segundos ya que, después, por orden protocolario, le correspondía el turno a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, que, tras dar la mano a los cuatro, se volvió para apercibir del error a Sánchez, al tiempo que el personal de Protocolo de Casa Real, se acercaba para reubicar al presidente, que se retiró con rapidez. Por supuesto, la cara de éste reflejó lo delicado del momento.

Ante la primera pregunta que me hicieron mis amigos, sobre cómo había podido pasar, estoy convencida de que fue un error de interpretación, un problema de comunicación puro y duro entre Casa Real y Presidencia. Ésta responsabiliza a aquélla y aquélla se autoinculpa de lo ocurrido.

Según el comunicado, por temas de imagen, se rogó al presidente y a su mujer que, tras el saludo a los reyes, permanecieran en el salón hasta que fueran pasando los invitados, pero no se les especificó el lugar adecuado que deberían ocupar, lo que terminó ocasionando el problema.

Sin embargo, Pedro Sánchez no es nuevo en estas lides. Bien es cierto que, en su actual cargo, es la primera vez que asiste pero también que, como jefe de la oposición, ya ha sido invitado a varios besamanos (por cierto, qué palabra más mal utilizada: suena fatal).

Así que, de una parte, tenemos a unos responsables de Protocolo que se despistan dando por supuestas determinadas actuaciones y, de otra, a un presidente que se coloca en el peor sitio posible.

Y esto me lleva a responder a la segunda pregunta de mis amigos, si no se estaba exagerando la anécdota. En parte, estoy de acuerdo con ellos. El nivel de sátira al que podemos llegar los españoles me sigue impresionando a día de hoy.

 

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Pero también son ciertas otras dos claves. La primera es que siempre, con razón o sin ella (no entro a valorarlo), se ha culpado a Pedro Sánchez de un exceso de ambición por el que busca protagonizar todos los momentos que le resultan de provecho. La segunda me lleva a recalcar una idea que he escrito más arriba: la fuerza de la imagen.

Quienes denostan el poder del Protocolo y de la Comunicación tienen, en lo ocurrido, el mejor ejemplo de su importancia en el desarrollo de un evento, una recepción o cualquier acto público, corporativo o privado. Los detalles son los que marcan la diferencia y un mínimo error de interpretación da al traste con gran parte del esfuerzo que cuesta organizarlo.

El besamanos del Día de la Hispanidad 2018 se recordará no por su magnificencia, sino por un simple desatino que se ha agrandado hasta el máximo cuando, como señala Carlos Fuente, hay más errores y de mayor importancia que el señalado.

Quizá deberían pensar los servicios de Protocolo de Presidencia que sería interesante formar a nuestros mandatarios, al menos a los principales, con unas mínimas pautas sobre esta disciplina de comunicación tan necesaria para que se puedan mover en cualquier situación con seguridad y sin errores.

Además, los que nos dedicamos a ello, deberíamos hacer una reflexión sobre la cantidad de acciones que damos por supuestas. Estoy convencida, incluso a fuerza de ser pesada, de que es mejor pecar por exceso de información que por defecto en estas circunstancias.

Ah, por cierto, Pedro Sánchez no se saltó el Protocolo porque eso es imposible; lo desconoce, no lo respeta, pero, desde luego, no se lo salta.

Y a ti, qué te parece lo ocurrido, ¿se ha exagerado? ¿De quién es la responsabilidad? ¿Cómo evitar que vuelva a pasar? Espero tus respuestas.

Gracias por comentar y por compartir la entrada de Bloggy Mary

María Rubio

De por qué el nombre de Relaciones Públicas está obsoleto

La Comunicación es un término bastante amplio y del que todo el mundo se quiere adueñar. Comunicadores son los de marketing, los de relaciones públicas (RRPP), los periodistas, los publicitarios y, si nos ponemos, también lo son los de atención al cliente, los de ventas, los de nuevos negocios, los diplomáticos, etc., etc., etc.

¿Relaciones Públicas o Comunicación?

La razón es evidente. Todos ellos, de una u otra forma, comunican. De hecho, cualquiera comunica. Tú lo haces cuando te relacionas con los demás, en tu trabajo o fuera de él. Somos animales sociales.

En este nuevo artículo de Bloggy Mary, vamos a centrarnos. La idea es que tú y yo hablemos de esos profesionales especializados en crear, potenciar, mejorar, resolver crisis y ayudar a que las organizaciones tengan mejor relación con sus públicos.

Quedan fuera, por lo tanto, los vendedores, los publicitarios, los periodistas y los de nuevos negocios, si nos atenemos a la enumeración que te hice en el párrafo inicial. Y, a su vez, se incluyen a los marketeros y a los de RRPP. Pero, ¿quién de los dos perfiles se lleva el gato al agua?

Respuesta: los dos. No hay ya tanta diferencia entre unos y otros y, desde luego, cada vez la distancia será menor… lo que no significa que se vayan a fusionar.

En este sentido, el Global Communication Report, que resume, con gran conocimiento de causa, José Manuel Velasco, señala como competencias necesarias más importantes para los próximos cinco años, la planificación estratégica, el liderazgo, la comunicación escrita y verbal (¿alguien lo dudaba?), los medios sociales, el desarrollo de contenido multimedia, los datos y analíticas, la gestión de crisis y la comunicación interna.

Es decir, el antiguo profesional de las RRPP, en el futuro, será aún más líder y más estratégico.

habilidades de liderazgo

El mismo autor reflexiona en su blog también sobre el estudio Next Marketing Trends & Skills. Te encuentras, entonces, con que, por un lado, los de las relaciones guardaremos para nosotros la salvaguarda de la reputación corporativa y de sus valores, además de la visión y la ética. El desafío sería, lógico, “demostrar cómo las RRPP obtienen resultados medibles para el negocio”.

Asimismo, según un artículo de Top Comunicación sobre cómo cambiarán las agencias en los próximos años, señala que a los servicios clásicos, se añadirían a los ya vistos en párrafos anteriores la consultoría (más asesores y menos ejecutores), la experiencia de marca, el marketing de contenidos, la comunicación de crisis, la marca personal de los directivos, la gestión de las plataformas web de los clientes, y alguna cosa más que se señala como convergente a continuación.

En concreto, convergeríamos con los marketeros en la gestión de marca, la escucha al consumidor, el relato corporativo (storytelling, para los amantes de los anglicismos) y la evangelización del público interno, aun que no exactamente en lo que se refiere a la comunicación interna, que es más amplia y en la que, como ya hacemos, trabajamos con recursos humanos (RRHH).

Como señalan en la información de Top Comunicación, deberíamos dominar herramientas como la analítica y la gestión de grandes datos (Big Data); general contenidos de calidad y creativos, con mensajes perdurables; dar protagonismo a los consumidores con la hipersegmentación y la personalización, etcétera.

Así que, dónde quedan las funciones que se supeditaban a las RRPP.

Pues siguen ahí, reconvertidas y reinventadas. Cuando lo digital estaba en pañales, nos dedicábamos a las relaciones con los medios y los periodistas, y, en todo caso, a la comunicación interna y a las relaciones institucionales. Las herramientas eran básicas: notas, comunicados y ruedas de prensa, algunos eventos, aunque nada en comparación con los actuales, revistas corporativas, buzones de sugerencias, hacer de intermediarios entre los trabajadores y la dirección de las organizaciones… y poquito más.

Desde luego, seguimos haciéndolo, pero ya no tienen sentido las notas de prensa masivas, aunque sigamos enviándolas (yo, la primera), las ruedas de prensa o están hiperjustificadas o mejor hacerlas en individual por plataformas de vídeo en directo, los eventos intentan ser cada vez más personalizados, humanos y emocionales, y las antiguas herramientas de comunicación interna han evolucionado hasta límites alucinantes.

Solo con leer lo anterior, comprenderás que hemos llegado a otro nivel, tanto si actuamos dentro de las compañías o fuera de ellas, en agencias o como consultores externos. Por lo tanto, ¿tiene sentido hablar ya de RRPP o es un término obsoleto y es mejor hablar de Comunicación?

preguntas

Me decanto por el último término. No solo nos relacionamos con los diversos públicos de las organizaciones, también tenemos otras labores que van mucho más allá y afectan incluso al núcleo de la propia empresa, a su misión, visión y valores. De ahí también que sea necesario, cada vez más, que el comunicador esté dentro de la dirección o que esté en contacto con ella sin intermediarios.

Hemos dejado de ser solo relaciones públicas para convertirnos en consultores y asesores de Comunicación, tanto o más que marketing.

Pero, claro, esta es mi opinión. Ahora me gustaría leer o escuchar la tuya: ¿me lo cuentas? Gracias por comentar aquí o en las redes y por compartir la entrada si te ha gustado

María Rubio